Amancio Prada, mester de juglaría

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

De los pies a la cabeza y del pasado al presente, Amancio Prada es un juglar. Y no cualquiera, sino uno de los más respetables e íntegros exponentes de la juglaresca española contemporánea. Ha venido a Cuba esta vez como parte del programa Leoneses en La Habana y se presentará mañana jueves de noche en la sala García Lorca. Y para mayor dicha artística y acrecentamiento de expectativas, contará con la colaboración del pianista y compositor José María Vitier.

Lejos de la estridencia y apostando a lo esencial se ubica la obra de Prada, leonés de Dehesa que a punto de completar sus primeras seis décadas de existencia y los 35 años de su estreno discográfico con Vida e morte, conjuga una indiscutible vocación universal con el latido de la poesía de su tierra.

En su música, los poetas cobran una nueva voz. Así sucedió con la gallega Rosalía de Castro y el místico San Juan de la Cruz. El disco de Prada que contiene el Cántico espiritual se considera con sobrada razón una obra de culto. La versión más completa de este trabajo se encuentra en Canciones del alma, un disco-libro que incluye nuevos poemas musicalizados del célebre bardo de La noche oscura.

Obviamente, la órbita de Prada no es la del espectáculo. Antepone lírica y música al esplendor de la escena. Ha dado varias vueltas por el mundo, siempre bajo el signo del máximo rigor. El mismo signo con que debe presentarse este jueves en La Habana.

 

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