Pudiera
ser la foto promocional de un filme de acción y violencia, pero no
lo es.
O un operativo anti-drogas, o una redada contra la mafia, o el
cerco final contra uno de esos asesinos en serie tan silvestres en
la sociedad norteamericana y recreados por su cine en películas
buenas, regulares y malas, pero tampoco.
La instantánea en blanco y negro acaba de ganar el World Press
Photo 2008 en la categoría de Foto del año y pertenece al
norteamericano Anthony Suau.
Siguiendo el juego de las adivinanzas pudiera pensarse igualmente
que detrás de esa puerta, contra la cual se apunta con las dos manos
una potente pistola, se escondería un insurgente iraquí o afgano. La
imagen tensa del agente en medio de una habitación destrozada, sin
permitirse el guardián del orden un solo pestañeo, es indicadora de
que el peligro está a punto de estallar y de llevárselo en la
golilla.
Que se decepcionen, sin embargo, los amantes de las emociones
fuertes.
A juzgar por el tema de la foto, crisis económica, no es de dudar
que del otro lado de la puerta se encuentre una familia abrazada
––madre, padre, abuela y niños–– renuente a dar un primer paso hacia
la nada.
Así explica Mary Anne Golon, presidenta del jurado del World
Press Photo 2008, esta instantánea tomada el pasado año en el estado
de Ohio, mientras un agente registraba la casa de una familia
desahuciada: "El tema más importante hoy día son los golpes de la
economía a escala mundial. La mayoría de los miembros del jurado
consideraron la imagen aterradora, porque parece una foto de guerra¼
, pero se trata de gente que simplemente no ha podido pagar sus
facturas, han sido desahuciados y por ello están siendo atacados".
"Parece una foto de guerra", ha dicho la presidenta del jurado
sin ninguna intención premonitoria (¿o acaso sí?) de lo que pudiera
acarrear el derribo sostenido de otras puertas.