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El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, demandó hoy acciones
inmediatas de la cancillería y el gobierno por la injerencia de
poderes extranjeros en la policía nacional.
No podemos permitir la injerencia de poderes extranjeros en
ciertas unidades de la policía nacional, resaltó Correa al referirse
al caso del diplomático estadounidense Armando Astorga, quien habría
sustraído ordenadores con información clasificada de la Unidad de
Inteligencia de esta institución.
En la toma de posesión de nuevos ministros, puntualizó que la
cancillería adopta las medidas pertinentes y encomendó al nuevo
titular de Gobierno, Gustavo Jalkh, investigar a los gendarmes que
facilitaron el robo de información.
Eso es inadmisible en el gobierno de la Revolución Ciudadana;
aquí tenemos una patria soberana y digna y no vamos a permitir
aquello, afirmó desde el salón Amarillo del Palacio de Carondelet
(sede de la Presidencia).
El mandatario confirmó que miembros de una embajada extranjera
(la de Estados Unidos) retiraron la ayuda económica, los equipos
informáticos y de transporte que supuestamente habían donado.
Los ordenadores contenían información de 15 años de investigación
sobre redes delictivas; información que pertenece al Estado y eso no
lo vamos tolerar, aseveró.
Estas declaraciones se registran después de que el jefe de Estado
ordenara el sábado último la expulsión del país del agregado de la
embajada estadounidense Astorga, por condicionar la ayuda a la
policía a la designación por parte de esa sede de los jefes de ese
cuerpo.
El gobernante ordenó la salida del diplomático, quien según
medios de prensa nacionales no trabajaba en la sede diplomática
desde enero último.
La decisión ecuatoriana de no aceptar el pedido del funcionario
generó en enero último que Washington suspendiera una ayuda por 340
mil dólares a la división anticontrabando de la policía y congelara
otro desembolso por 160 mil dólares para la lucha contra el tráfico
de personas.