.— La presidenta
argentina, Cristina Fernández, recorrió hoy la ciudad de Tartagal,
provincia de Salta, declarada zona de desastre por un alud que el
pasado lunes dejó dos muertos, ocho desaparecidos y más de mil
evacuados.
"Vengo a ver las cosas, quiero ver lo que pasó", declaró la jefa
de Estado tras arribar a la localidad afectada, acompañada por una
caravana de automóviles de la Gendarmería.
La mandataria, quien recorrió a pie los alrededores del puente
ferroviario y las casas destrozadas por el aluvión de agua y lodo,
calificó de impresionante el desastre.
El viaje de Fernández a Tartagal había sido anunciado por ella
durante una entrevista concedida a un canal de televisión mientras
permanecía en Madrid, aunque condicionó su traslado a las
condiciones climáticas del momento.
"Cuando llegue a Argentina, si el tiempo meteorológico lo
permite, me voy a trasladar hasta allí, porque quiero estar junto a
los salteños y las salteñas que han sufrido esta agresión de la
naturaleza", dijo la gobernante.
En este escenario, Gustavo Paul, subsecretario de Defensa Civil
de Salta, convocó "a la gente a que sepa del paradero de estas
personas o estas mismas personas escuchen que se les busca e
informen. Así aparecieron tres".
A causa del aluvión, gran parte de la ciudad de Tartagal quedó
sin energía eléctrica y comunicación telefónica, y un puente
ferroviario se derrumbó.
El desborde del río Tartagal cortó los puentes que comunican uno
y otro lado de la localidad, situada a 400 kilómetros de la capital
provincial de Salta, mientras numerosas personas buscaban a
familiares y amigos en medio del caos.
Por el fenómeno, que derribó árboles, postes de iluminación y
arrastró vehículos y viviendas, fueron afectadas unas 600 casas y 10
mil habitantes en total.