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Explosiones dinamiteras y combates librados en las últimas horas
causaron 13 muertos, incluidos cinco militares afganos y dos
estadounidenses en las provincias de Nangarhar, Nimruz, Helmand y
Khost, informó hoy el Ministerio del Interior de Afganistán.
De acuerdo con las fuentes, tres policías perdieron la vida
cuando estalló una bomba al paso de su vehículo en el distrito de
Khogyani, situado en la provincia sureña de Nangarhar.
Otro soldado y dos acompañantes murieron durante un atentado
suicida en la provincia occidental de Nimruz.
Mientras, un funcionario de la agencia de refugiados, Abdul Satar
Muzahiri, falleció a causa de los disparos de supuestos rebeldes
afganos que allanaron su vivienda en la conflictiva provincia sureña
de Helmand.
El mando del Pentágono comunicó, por su parte, que un artefacto
dinamitero detonado por control remoto mató la víspera a dos
soldados de Estados Unidos, su traductor y uno afgano en el distrito
de Nad Ali, en la provincia de Helmand.
Esa versión oficial precisa que la policía encontró la bomba y
llamó a asesores estadounidenses para desactivarla y cuando llegaron
al lugar, la misma fue activada por control remoto y mató a los
militares.
El jefe de la policía del distrito resultó herido y se encuentra
en estado de gravedad en un hospital de la OTAN en la región.
Sin embargo, el portavoz de los rebeldes, Mohammed Yusif Ahmadi,
se responsabilizó por ese ataque y aseguró que murieron tres
policías afganos y tres soldados estadounidenses.
También las fuentes del Pentágono reportaron que dieron muertes a
dos insurgentes y arrestaron a otros cuatro en diversos
enfrentamientos en las provincias de Helmand y Khost, en el este.