Presidente del Consejo de Estado de la República de Cuba;
Señores miembros de las delegaciones angolana y cubana;
Señores y Señoras:
El presidente Raúl Castro y su delegación llegaron ayer a nuestra
patria el día en que celebramos, por feliz coincidencia, el
aniversario del inicio de la lucha de liberación nacional contra el
colonialismo.
Su presencia hoy aquí, querido compañero Raúl Castro, trae a
nuestras memorias algunos de los momentos trascendentales de esta
gesta, en la cual la acción solidaria de Cuba fue determinante,
tanto en el plano civil como militar, para la proclamación de la
independencia de Angola y para la organización del nuevo Estado y su
administración.
En vísperas del día de la independencia, el pueblo angolano fue
abandonado a su suerte por la potencia dominante, sin cuadros y sin
recursos, enfrentando una complicada guerra contra los enemigos
poderosos. En ese momento sumamente difícil, Cuba envió a Angola sus
mejores cuadros que ayudaron a los angolanos en la lucha por la
defensa de la soberanía y la integridad de las fronteras nacionales.
El pueblo angolano jamás olvidará el coraje y la generosidad del
hermano pueblo cubano, de sus amigos y compañeros de historias
difíciles, y rinde eterno homenaje y profundo reconocimiento a todos
los que combatieron y se sacrificaron por la libertad y la dignidad.
Este también es el año en que Cuba celebrará el cincuenta
aniversario de su Revolución, demostrando que fue capaz de resistir
todas las agresiones y amenazas, reafirmándose como un país
respetado en todo el mundo por su enorme capacidad de trabajo y
espíritu de sacrificio. En todo ese proceso fue decisiva la
existencia de un liderazgo claro y firme, en el cual siempre se
destacaron el compañero Fidel Castro Ruz y su Excelencia.
Sabemos que, como en el pasado, siempre podrán contar con la
amistad y la modesta solidaridad de Angola en la lucha del pueblo
cubano por el derecho de escoger su destino con honor y dignidad.
Aún guardo en mi memoria las discusiones que tuve con su
Excelencia y con el compañero Fidel Castro, que tuve el placer de
volverlo a ver en La Habana. Aprovecho esta ocasión para desearle
mejorías y un rápido y total restablecimiento, y reitero nuestra
voluntad de estrechar nuestros lazos de amistad y cooperación
bilateral.
Su primera visita a Angola como Jefe de Estado nos permitirá
hacer un balance detallado de nuestra fructífera cooperación, que
retomamos durante mi visita a Cuba. Podremos concluir los acuerdos
que no fueron firmados en esa oportunidad y ver detalladamente las
perspectivas posibles en nuevos sectores de cooperación común.
Realmente debemos aprovechar la complementariedad que existe
entre nuestras economías y estudiar la posibilidad de fortalecer
nuestros lazos en esferas como la industria, la construcción, la
enseñanza superior, la investigación científica, la salud, la
cultura y otras.
Excelencias; señores y señoras, la actual crisis económica por la
cual atraviesa el mundo y que también afecta a nuestros países, es
una situación que tenemos que manejar para que no afecte nuestro
programa de cooperación. Esa crisis nos debe recordar que nadie
posee la verdad absoluta y que más que intentar imponer sus
regímenes y modos de vida a todos los demás, lo importante es que
cada pueblo encuentre las soluciones más adecuadas según su etapa de
desarrollo.
En Angola nunca dependimos de nadie y siempre preferimos con
mayor o menor dificultad definir el camino a seguir, estableciendo
nuestras metas a corto, mediano y largo plazos y los métodos para
alcanzarlas, movilizando a los ciudadanos y a las instituciones para
materializarlas.
Cuba también fue siempre modelo de independencia y coherencia en
el camino que escogió, y, a pesar del aislamiento al cual fue
condenada debido al anacrónico y absurdo bloqueo económico, nunca
dejó de garantizar un mínimo esencial a todos sus ciudadanos,
logrando resultados extraordinarios en las esferas científica,
educacional y otras. En esa similitud de destinos, cada uno de
nosotros establece las vías que considera racionales para la
apertura económica a un mundo multipolar y para la construcción de
una sociedad cada vez más democrática y moderna.
Querido compañero Raúl Castro, deseo que en su visita a Angola
pueda escuchar a los angolanos y a los compañeros cubanos residentes
aquí, que de manera conjunta continúan enfrascados en el de-sarrollo
de nuestras relaciones de amistad.
Sea usted bienvenido.
¡Viva la amistad entre Angola y Cuba!