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— El partido oficialista de Kirguistán AK Jol, del presidente
Kurmanbek Bakíev, ratificó hoy el respaldo a la decisión del
gobierno de suspender la presencia militar de Estados Unidos en la
base aérea de Manas.
Los diputados de la agrupación, que controla la mayoría de los
escaños en el parlamento, apoyan la anulación del acuerdo y la
salida de las tropas estadounidenses del territorio nacional,
precisó el jefe del comité de Asuntos Internacionales, Eric Arsaliev.
Subrayó la pertinencia de impulsar el tema y dijo que no había
dudas del respaldo al Gobierno y al presidente en cuanto al
desmantelamiento del enclave, ocupado desde 2001 por fuerzas del
Pentágono para apoyar las operaciones en Afganistán.
Fuentes gubernamentales anunciaron que el parlamento examinaría
este jueves en la sesión plenaria el proyecto promovido por el
propio Bakiev.
Arsaliev puntualizó al respecto que el espinoso tema será
analizado en los próximos días conforme a la agenda parlamentaria,
con lo cual no se descarta que se retome mañana viernes.
El anuncio formulado esta semana por el mandatario kirguiz sobre
una virtual retirada de las tropas estadounidenses del aeropuerto
ubicado en los alrededores de Bishkek ha generado una avalancha de
versiones.
Algunos medios periodísticos aseguran que la presencia
norteamericana en Manas sería reemplazada por fuerzas de la
Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), de la cual
Kirguistán es miembro pleno.
El primer ministro, Igor Chudinov, aclaró a la sazón que Bishkek
no lleva a cabo negociaciones con la OTSC sobre un virtual
despliegue de las Fuerzas Colectivas de acción rápida, cuya creación
fue aprobada ayer durante una cumbre del grupo en Moscú.
Chudinov descalificó al mismo tiempo cualquier vínculo de la
decisión del gobierno kirguiz con una ayuda financiera (150 millones
de dólares) otorgada por Rusia a ese país centroasiático.
La asignación de ayuda crediticia es sólo una coincidencia y de
ninguna manera está asociada con la retirada de Estados Unidos del
territorio de Kirguistán, aseveró el funcionario gubernamental.
Bakíev dijo el pasado martes que la base de Manas se abrió en
2001 por uno o dos años y ya han pasado ocho. Afirmó que la decisión
de cancelar el convenio con Washington es una voluntad del pueblo.
A las denuncias por daños ecológicos y la desidia de las
autoridades estadounidenses ante el asesinato en 2006 de un
ciudadano kirguiz por un uniformado norteamericano, se suman la
inconformidad de Bishkek con los montos que recibe de Estados Unidos
por la explotación del enclave.