La preocupación de Cuba y su pueblo por enfrentar y superar desde
el principio los daños ocasionados por los huracanes de agosto y
septiembre de 2008, fue reconocida por las Naciones Unidas.
Susan McDade, coordinadora residente de la ONU en la nación
caribeña, declaró a la AIN que son palpables los cambios en la
infraestructura pública en cada región azotada por "Gustav", "Ike" y
"Paloma", cuyos embates se registraron en todo el país.
Declaró que luego del paso de los fenómenos climatológicos
representantes de diferentes organizaciones de la ONU recorrieron
lugares afectados y más tarde comprobaron la recuperación en ellos.
El principal reto, subrayó, es el tema de la vivienda,
lógicamente por ser este el sector más afectado y hacia el cual se
encamina también el modesto aporte de Naciones Unidas con módulos de
construcción, entre otros suministros.
Podemos decir, agregó McDade, que existe un compromiso
gubernamental de Cuba de utilizar la cooperación internacional de
forma eficaz, de hacerla llegar a los niveles locales, algo que
hemos comprobado en nuestras visitas a territorios afectados.
El país caribeño sufrió los embates de tres huracanes en agosto y
septiembre últimos, los cuales afectaron a todo el archipiélago con
pérdidas millonarias, en sectores como la agricultura, la vivienda,
las telecomunicaciones, la salud y la educación, entre otros.