La cría en cautiverio de alacranes con fines terapéuticos
sobresale hoy entre las principales líneas investigativas de la
filial territorial en Ciego de Ávila del Laboratorio Biológico
Farmacéutico de Cuba (LABIOFAM).
Científicos locales procesan unos tres mil 200 escorpiones,
capturados durante los últimos cuatro años en zonas rocosas y
húmedas de la central provincia de Ciego de Ávila. Según el
especialista Miguel Betancourt, los recolectores buscan
principalmente la especie endémica Rhopalurus junceus, cuyo veneno
es investigado en un polo científico de la capital cubana.
Betancourt precisó a Prensa Latina que la toxina del escorpión ha
beneficiado a medio millar de pacientes con patologías cancerígenas,
tras ser comprobada su influencia positiva en el pulmón, el cuello
del útero, la próstata y el páncreas.
Además, los expertos corroboraron la efectividad del veneno de
dicho artrópodo como analgésico y anti-inflamatorio.
Explicó que la toxina se obtiene mediante estímulos eléctricos y
cada animal aporta 0,02 mililitros del veneno, equivalente a dos o
tres gotas.
Actualmente en toda Cuba existen criaderos de alacranes, dotados
de las condiciones necesarias para su reproducción.
El alacrán es considerado el artrópodo terrestre más antiguo: se
dice que existe desde hace unos 400 millones de años, y en Cuba su
empleo con fines curativos data del siglo XVIII