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Un camagüeyano llamado Joseíto
Enrique Milanés León
CAMAGÜEY.— El parque Agramonte es punto fijo en el itinerario
afectivo de José Rodríguez Barreras. Desde hace varios años no pasa
un día sin que este camagüeyano lo recorra en las mañanas y revise,
como el lugareño más exigente, todos los detalles, lo mismo la
imponente estatua de El Mayor, que el estado de las luminarias.
Desde
hoy quedará inscrita la condición de Centro Histórico Patrimonio
Cultural de la Humanidad.
"Hay puntos muy importantes de la ciudad y el país, como la Plaza
de San Juan de Dios, pero para mí tiene una alta significación el
Parque Ignacio Agramonte", confiesa a inicios del diálogo.
Hoy lunes 2 de febrero, cuando la antigua Villa cumple 495 años,
él irá de nuevo al parque. Se efectuará la proclamación de su centro
histórico urbano como Patrimonio Cultural de la Humanidad y José
Rodríguez Barrera, el director de la Oficina del Historiador de la
Ciudad de Camagüey (OHCC), reforzará su filiación al sitio.
"Este espacio fue el último asentamiento de la Villa Andariega.
Tiene que ver muchísimo con su fundación y al final su trascendencia
más importante se la dio la dedicatoria a la figura de Ignacio
Agramonte.
EL RETO QUE COMIENZA
Granma le pone en la mesa
una pregunta retadora: ¿con la proclamación de hoy se acaban los
grandes retos de la OHCC?
"¡Qué va! No me canso de repetir que hemos adquirido un
compromiso. Con defectos y virtudes, si algún papel histórico
pudiera atribuírsenos un día a quienes trabajamos en esto, solo es
haber ubicado a escala internacional lo que la ciudad y su Centro
Histórico merecen. Nosotros no labramos ese camino, lo labraron
personas anteriores; nosotros apenas le hemos pedido prestada la
ciudad a nuestros hijos. Yo diría que estamos empezando".
En medio de una satisfacción justificada, no pocos esperan
cambios espectaculares en una ciudad que, preciso es aclararlo,
seguirá dependiendo de su gente y sus instituciones.
"Yo no creo en ese cambio radical —acota el director— porque no
se trata de manejar más o menos recursos, se trata de adquirir una
conciencia de manera racional, a partir del mejor conocimiento del
lugar donde se vive. Las conductas que no se avienen con la
conservación del patrimonio se explican en la falta de conocimiento;
ahí está el reto más grande de la Oficina. De nada serviría
restaurar edificios importantes si no se entiende el porqué de
nuestra obra. La UNESCO ha reconocido un bien colectivo y nadie
puede sentirse ajeno. Eso es primordial."
¿Resulta más arduo convencer de la calidad del patrimonio a los
expertos de la UNESCO o a los ciudadanos residentes?
"A los ciudadanos. Cuando se hace bien, la labor de restauración
no es fácil: necesita muchísimos recursos e investigación, pero
desde hace mucho tiempo en la ciudad, aún cuando no existía la
Oficina, especialistas de otras instituciones, como el equipo
técnico de Patrimonio y el Centro de Estudios para la Conservación
de Centros Históricos, se ocupaban de ello.
"Llegar a un nivel de conocimiento amplio, propiciar una conducta
correcta y sentimientos de apropiación del bien patrimonial, resulta
más difícil. La Oficina sola no puede; necesita del concierto de
instituciones, de autoridades y de los medios de comunicación."
No es difícil inferir cuánto ha representado para el pueblo de
Camagüey tener una Oficina que vela por su ciudad, pero ¿de qué le
ha servido a la OHCC contar con el pueblo camagüeyano?
"Es nuestro principal valor. Hay análisis —hasta de algunos
especialistas— que empiezan por el edificio, sin tener en cuenta que
la sociedad es ante todo una obra humana. El elemento trascendental
es el ciudadano, y lo más importante, el tratamiento al ser humano y
obrar por elevar su calidad de vida."
PATRIMONIO CON SELLO CAMAGÜEYANO
Camagüey no es La Habana Vieja, ni Trinidad, ni Cienfuegos, ni
tiene las fortificaciones militares que asombran desde los días de
la colonia. Escondida por largo tiempo, y encontrada para siempre en
medio de la llanura, su proclamación como Patrimonio Cultural de la
Humanidad tiene sello propio.
"Lo más notorio de nuestro centro histórico —explica— es la trama
urbana, configurada en feligresías, templos y barrios, lo cual formó
una villa de plazas y plazuelas con un difícil entramado, semejante
a una ciudad medieval. En esta llamada ciudad del siglo XVIII se han
yuxtapuesto armónicamente, durante todas las épocas, diferentes
estilos arquitectónicos.
"Contamos además con un conjunto religioso muy importante, en
impecable estado de conservación, que matiza la llanura de la ciudad
con las torres y campanarios. Aunque no forma parte de las
condiciones excepcionales que avalan la proclamación, el aporte del
territorio a la nacionalidad cubana, desde Espejo de paciencia
hasta hoy, ha dado una cualidad muy particular a la urbe."
CERCANÍAS HUMANAS Y UN ENCUENTRO DE CINCO
SIGLOS
Dirigir desde la OHCC, con el auxilio de múltiples instituciones
y especialistas, el manejo de una ciudad como Camagüey, es una tarea
muy importante, sin embargo el hombre que la lleva a cabo, hijo de
un sencillo obrero de los ferrocarriles que le enseñó a amar el
lugar donde vive, es conocido por todos con un nombre más que
familiar: Joseíto.
¿Piensa, quiere, teme¼ que al cabo del
tiempo usted pueda convertirse en un personaje más del Camagüey?
"He tratado que no pase; ahora bien, me gusta que me digan
Joseíto. Así me llamó una persona muy querida cuando comencé a
trabajar y ese nombre me da mucha cercanía con la gente. Aquí no
caben los reconocimientos individuales; el de la Oficina es un
trabajo de un equipo de personas que aprendemos juntas, formadas por
la Revolución, la mayoría en la Universidad de Camagüey.
"A uno lo paran en la calle todos los días y allí recibe la
crítica, la felicitación o la sugerencia; ese contacto es lo más
relevante. Trabajamos para ese ciudadano, el real dueño del centro
histórico."
Imaginemos un poco. ¿Qué quisiera que viesen en la Villa los
fundadores y vecinos de antaño si en el año 2014, cinco siglos
después, bajasen de sus cabalgaduras en una calle nuestra?
"Que hallaran rasgos del lugar que fundaron, unos ríos Tínima y
Hatibonico sin las dificultades que hoy tienen, y jóvenes con la
voluntad de preservar tradiciones. Sobre todo quisiera que vieran
que seguimos siendo camagüeyanos." |