Una nueva teoría sobre cómo se formaron las galaxias en el
Universo hace miles de millones de años, ha sido formulada por
cosmólogos de la Universidad Hebrea de Jerusalén y se oponen a las
visiones predominantes de cómo las galaxias vinieron a existir.
La nueva teoría, motivada por el avance de las observaciones
astronómicas y basada en las más modernas simulaciones por
computadora, sostiene que las galaxias se forman principalmente como
resultado de intensas corrientes cósmicas de gas frío (mayormente
hidrógeno) y no, como sostienen las teorías actuales, debido
principalmente a fusiones entre galaxias.
Los investigadores muestran que estas fusiones tuvieron sólo una
influencia limitada en el aspecto cosmológico del Universo tal y
como lo conocemos y los resultados del grupo aparecen en la revista
Nature.
Hay dos grandes tipos de galaxias: las espirales y las elípticas.
Las galaxias espirales, tales como la Vía Láctea, son discos
giratorios, ricos en gas de hidrógeno, y están constantemente
formando nuevas estrellas y las estrellas jóvenes dan a las galaxias
espirales un tinte azul.
Por el contrario, las galaxias elípticas tienen cuerpos con una
forma más grande y redondeada, y están hechas de viejas estrellas
rojas que están faltas de gas y se denominan como rojas y muertas.
El intento de comprender la forma en la cual se forman estos dos
tipos de galaxias es el principal desafío al que se enfrentan los
modernos investigadores en cosmología.
La formación de galaxias es una etapa esencial en los procesos
cosmológicos que llevan a la formación de la vida.
El modelo aceptado hasta ahora tiene como base la idea de gas
esférico cayendo a un disco central, seguido de fusiones entre
discos, pues se supone que las estrellas se formaron lentamente
dentro de los discos gaseosos, y que los discos se convirtieron en
globos cuando se fusionaron.
En tal fusión, las nubes de gas en colisión produjeron un gran
estallido de nuevas estrellas a un índice de cientos de masas
solares por año.
Este modelo ha sido cuestionado últimamente como resultado de
observaciones astronómicas usando nuevos y más poderosos telescopios
que permiten observaciones del Universo en mayor profundidad,
haciendo posible examinar lo que sucedió en las galaxias hace 10 mil
millones de años (aproximadamente tres mil millones de años después
del Big Bang que diese origen al Universo).
"Las grandes galaxias, tal como se ven en esta etapa inicial,
efectivamente crearon estrellas con una tasa muy rápida, pero esto
no parece ser, en absoluto, el resultado de las fusiones
galácticas", dice el Prof. Dekel.
Las observaciones astronómicas fueron lideradas por
investigadores en Garching, Alemania, encabezadas por el Prof.
Reinhard Genzel del Instituto Max Planck, cuyo grupo está
colaborando con los investigadores de la Universidad Hebrea.
La cuestión que surgió era cómo estas galaxias fueron capaces de
formar estrellas tan rápidamente y en tan grandes cantidades en una
etapa tan temprana sin masivas fusiones galácticas.
En el artículo publicado en Nature, el Prof. Dekel y sus
asociados franceses y de la Universidad Hebrea, proponen su nuevo
modelo teórico, el cual explica estos fenómenos observados.
Sus hallazgos están basados en simulaciones por computadora
realizadas por investigadores franceses encabezados por el Prof.
Romain Teyssier.
Las simulaciones, usando una de las supercomputadoras más
potentes de Europa, hicieron posible realizar una investigación
detallada de una forma sin precedentes de cómo se formaron las
galaxias en el Universo temprano.
La descripción que surge es una construcción de galaxias que
resulta de un flujo continuo de gas frío a lo largo de unas pocas
corrientes estrechas, en lugar de mediante fusiones.
Estas corrientes de gas siguen los filamentos de la "red cósmica"
que define la estructura a gran escala de la materia en el Universo:
los filamentos que alimentan a los halos de materia oscura, en
primer lugar.
Estas corrientes de gas frío penetran a través del halo de
materia oscura de cada galaxia y al gas caliente que lo llena y
alcanzan el centro, donde se convierten en un disco giratorio.
Estos discos, cada uno sujeto a sus propias fuerzas gravitatorias
locales, se rompen en unos pocos cúmulos gigantes en los que el gas
se convierte en estrellas de forma muy eficiente.
Los investigadores se refieren a estos masivos formadores
estelares en el Universo temprano como Corrientes de Alimentación de
Galaxias o SFG (por las siglas en inglés para Stream-Fed Galaxies).
El fenómeno de fusión galáctica, desde esta visión, no fue el factor
principal como se sostiene en la teoría actual.
Los investigadores predicen que la migración de estas
aglomeraciones a los centros del disco lleva a la formación de
galaxias elípticas, ya en el Universo temprano, independientemente
de las fusiones galácticas.
De esta forma están haciendo la revolucionaria propuesta que el
papel de las corrientes cósmicas de gas no está limitado sólo a la
conformación de discos de formación estelar, sino que estas
corrientes también son los responsables de la subsiguiente formación
de las galaxias elípticas rojas y muertas.
Las nuevas simulaciones confirman esta teoría.