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El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) informó hoy que al
menos nueve personas murieron y otras 15 resultaron heridas durante
un ataque aéreo contra un hospital en el norte de Sri Lanka.
El centro médico de la región de Puthukkudiriruppu, situado en el
departamento de Mullaittivu, donde luchan los Tigres para la
Liberación del Tamil Eelam (TLTE) y el ejército, fue bombardeado en
dos ocasiones la víspera.
El jefe de la misión del CIRC en Colombo, Paúl Castella,
manifestó a medios informativos su indignación por el bombardeo de
ese hospital y el hecho que ello ocurra por segunda vez en pocas
semanas.
Sin embargo, el funcionario humanitario se abstuvo de atribuir la
responsabilidad de la tragedia al gobierno o a los separatistas.
Castella afirmó que los heridos y enfermos, así como el personal
médico y las instalaciones sanitarias están protegidos por el
derecho humanitario internacional y en ninguna circunstancia deben
ser blanco de ataques directos.
El Ministerio de Defensa de Sri Lanka acusó en un comunicado
oficial a los TLTE de colocar su artillería dentro de una denominada
zona de seguridad para civiles, así como de utilizar a decenas de
miles de personas atrapadas allí como escudos humanos.
Un vocero del ejército, general Udaya Nanayakkara, negó cualquier
responsabilidad de ese ataque y acusó a los separatistas tamiles de
perpetrar el bombardeo para desacreditar a las fuerzas
gubernamentales.
Sin embargo, la página Web "Tamilnet", de los TLTE, señaló que el
bombardeo a ese centro asistencial en Puthukkudiyiruppu, sólo causó
seis muertos y 15 heridos.
El diario electrónico denunció que el ataque se produjo a pesar
de las repetidas llamadas de las autoridades médicas para que no se
disparen proyectiles al centro hospitalario.
Más de 250 mil civiles permanecen atrapados en zonas bajo control
de los separatistas, en especial en un área de 300 kilómetros
cuadrados en Mullaitivu, último bastión de los tamiles, que resisten
en las localidades de Visuamadu y Puthukudiyirippu.