BAGDAD,
1 de febrero.— Las elecciones iraquíes se han convertido en un voto
de castigo para los consejos provinciales que en cuatro años no han
sabido ofrecer a la población los servicios básicos, como el agua,
la electricidad y el empleo, reportó AFP.
El ejemplo más sorprendente fue Kerbala, uno de los lugares
santos del Islam chiita, a 100 kilómetros al sur de Bagdad, donde el
partido Dawa, del primer ministro Nuri al Maliki, perdió frente a un
antiguo miembro del partido Baas, Yusef al Habubi, conocido por su
apego al laicismo.
"Lo que ha pasado prueba que hoy los habitantes consideran que
más vale votar por el que fue gobernador adjunto durante el antiguo
régimen, ya que entonces los servicios funcionaban mejor", asegura
Karima al Saadawi, una periodista de Kerbala.
Este giro, casi seis años después del derrocamiento de Saddam
Hussein, se debe a la decepción, estima Ali Jassem, un comerciante
de la ciudad.