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Iraníes de diversas fuerzas políticas, estratos sociales y credos
religiosos iniciaron hoy 10 días de festividades con motivo del
trigésimo aniversario del nacimiento de la Revolución Islámica, que
derrocó la monarquía persa.
Las campanas o megáfonos de escuelas, iglesias y mezquitas
rompieron temprano el silencio en el país con plegarias de pasajes
religiosos, básicamente del libro sagrado del Corán, para anunciar
el primero de los Diez Días del Amanecer o Daheyeh Fajar.
El ágape rememora la fecha en que el ayatolah Ruhollah Khomeini,
ya fallecido y hoy venerado como el Imán Khomeini, condujo el
movimiento revolucionario que acabó con la monarquía encabezada por
el Shah Mohamed Reza Pahlavi.
El presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, y los ministros de su
gobierno rindieron tributo al fundador de la revolución con una
visita al Mausoleo Imán Khomeini, situado en el sur de la ciudad
sobre la carretera que conduce al moderno aeropuerto que lleva su
nombre.
Transeúntes y motociclistas desfilaron desde la terminal aérea de
Mehrabad (más vieja) en dirección a la Plaza Azadi o Libertad, para
honrar al finado líder, además, con una peregrinación hasta el
cementerio de Behesht Zahra, en las afueras de la capital.
Fábricas, trenes, barcos y automóviles también hicieron sonar sus
sirenas para sumarse a una agitación popular marcada por fuertes
discursos nacionalistas y la defensa de la soberanía, sin obviar el
debate entre círculos oficiales y los llamados reformistas.
El Líder Supremo de la Revolución Islámica regresó a Teherán el 1
de febrero de 1979, después de 14 años de exilio en Francia, para
guiar el proceso que dio al traste -10 días después- con un régimen
respaldado por Estados Unidos.
Aquella victoria, comentaron a Prensa Latina funcionarios del
gobierno persa, marcó el inicio de una nueva era para el país, pero
también de una confrontación extendida hasta hoy con Washington y
otros regímenes occidentales, con el pretexto del programa nuclear.
En su discurso alusivo, Ahmadinejad calificó la revolución como
el más poderoso y más influyente elemento en el mundo actual, así
como un nuevo capítulo en la historia de la humanidad.
Pese a transcurrir sólo 30 años de su victoria, la revolución ha
logrado acumular muy brillantes logros, dijo el mandatario, mientras
el clérigo chiíta Ali Akbar Hashemi Rafsanjani definió a Khomeini
como un constructor de fuertes puentes entre el Islam y el pueblo.