El empleo de células madre con fines terapéuticos dejó de ser una
quimera para convertirse en realidad constituida en Cuba al sumar
511 el número de pacientes tratados desde el 2004 a la fecha con ese
promisorio proceder, extendido ya a varias provincias.
Así trascendió durante la conferencia impartida por el doctor
Porfirio Hernández Ramírez, subdirector de Investigaciones del
Instituto de Hematología e Inmunología, como parte del panel Temas
de Ciencia Avanzada Contemporánea, efectuado ayer dentro de las
actividades por el Día de la Ciencia Cubana.
Según explicó el profesor Hernández, casi el 80% de esos casos a
los cuales les fue aplicado el implante de células madre adultas
(son las utilizadas en nuestro país) corresponde a personas
aquejadas de isquemias severas de los miembros inferiores, pie
diabético y otras enfermedades de la especialidad de angiología, que
no respondían a los tratamientos convencionales y estaban a punto de
sufrir una amputación de envergadura.
En la mayoría de los pacientes la aplicación de la terapia
celular evitó tan traumática cirugía, pues las úlceras cicatrizaron
y mejoró el cuadro clínico general, apuntó.
Dijo, además, que en colaboración con diferentes instituciones
médicas y científicas, se trabaja para utilizar este resultado de la
llamada medicina regenerativa en patologías neurológicas y
musculares, problemas óseos, diabetes y en la recuperación de
órganos vitales con fallos funcionales.
Las células madre son aquellas capaces de experimentar divisiones
ilimitadas y dar origen a distintos tipos de células que existen en
el organismo. Tienen la capacidad de regenerar tejidos dañados por
enfermedades, traumas o envejecimiento, y estimular el crecimiento
de los vasos sanguíneos.
Pueden obtenerse de la médula ósea, sangre periférica, cordón
umbilical, endometrio, pulpa dentaria, córnea, cerebro, pulmón y
otros órganos y tejidos del cuerpo.