Marchesis consideró que no es posible avanzar en educación si
antes no ocurren cambios sociales que prioricen la instrucción.
Señaló que la celebración de los bicentenarios de las independencias
de varios países latinoamericanos deviene oportunidad para agilizar
los esfuerzos en aras de brindar educación a los más de 30 millones
de analfabetos y mejores clases a quienes están en las escuelas.
Informó que solo el 50% de los niños con cinco años de edad están
vinculados a la enseñanza inicial y el 40% de los jóvenes y adultos
no han terminado los estudios primarios. Ante estas realidades,
Marchesis consideró entre los mayores retos enseñar en la diversidad
huyendo siempre de proyectos hegemónicos; cuidar la infancia pues no
se puede transformar la educación sin sentar las bases desde las
primeras edades; lograr doce años de estudios; impartir
conocimientos que ayuden a resolver los problemas diarios; y colocar
al maestro en el centro de la agenda pues sin ellos resulta una
quimera el cambio.
El secretario general de la OEI significó la importancia de la
colaboración entre las naciones, contribución materializada en
aporte de maestros, recursos y experiencias. Alabó el quehacer de
los maestros cubanos, quienes han llevado conocimientos a millones
de personas, empeño al que se sumó la patria venezolana durante la
campaña de alfabetización en Bolivia, y que ahora se extiende hacia
Nicaragua, nación que dedica a Fidel la pronta declaración de
territorio libre de analfabetismo.
Las metas educativas para el 2021 es un documento en discusión, y
con el concurso y criterios de los maestros iberoamericanos será
aprobado en el 2010; los delegados a Pedagogía 2009 plantearon ayer
sus juicios al respecto.