De la prensa extranjera

Teoría de Darwin sigue generando polémicas en Estados Unidos

ROBERT S. BOYD / MCT

Dos siglos después del nacimiento de Charles Darwin, el 12 de febrero de 1809, se sigue debatiendo apasionadamente en Estados Unidos la teoría de la evolución. ¿Tenía razón Darwin?

¿Debería dejarse que los niños escuchen teorías contrarias en las clases de Ciencias? Estas dos polémicas no han perdido su ardor, en parte debido a que las dos están bastante parejas.

La mayor parte de los científicos y los tribunales que han emitido veredictos sobre el asunto afirman que la explicación de Darwin del origen y la evolución de las especies, incluyendo a los seres humanos, sobre la base de la selección natural, se basa en pruebas consideradas abrumadoras.

Muchas personas, especialmente los religiosos y los conservadores sociales, están en completo desacuerdo.

Entre ellos están los creacionistas, que interpretan al pie de la letra la historia del Génesis de que Dios creó el mundo y al hombre en seis días hace poco más de 10 000 años. Otros están a favor del llamado diseño inteligente, la idea de que la vida es demasiado compleja para haber surgido sin un creador sobrenatural, presumiblemente Dios.

Los sondeos de opinión pública muestran de manera uniforme que los estadounidenses están profundamente divididos en materia de evolución. La encuesta más reciente de Gallup sobre el tema, en junio del 2007, concluyó que 49% de los entrevistados creían en la evolución y 48% no, cifras que se mantienen desde hace por lo menos 25 años.

Gallup concluyó que la división tiene un matiz político. Dos terceras partes de los republicanos rechazan la teoría de Darwin, mientras que la mayoría de los demócratas y los independientes la aceptan.

Un sondeo de Harris publicado en diciembre pasado concluyó que más personas creían en la existencia del diablo, el infierno y los ángeles que en la evolución.

La polémica es particularmente álgida en las escuelas públicas, donde los conservadores quieren que se prohíba enseñar la teoría de la evolución en las clases de Ciencias, o al menos que se la describa como "una teoría, no un hecho".

Los partidarios de Darwin responden diciendo que para los científicos una teoría no es simplemente una suposición o una hipótesis, sino una explicación aceptada por muchos hechos naturales que se apoya en las mejores pruebas disponibles.

La semana pasada, en una audiencia ante la Junta Estatal de Educación de Texas, científicos y conservadores sociales se enzarzaron en una feroz disputa sobre una norma que requiere que los libros de texto de Ciencias cubran "tanto los puntos fuertes como los débiles" de la teoría de la evolución.

Los críticos de Darwin controlan siete de los 15 puestos de la junta y cuentan con el apoyo del gobernador republicano Rick Perry. El presidente de la junta, Don McLeroy, que es estomatólogo, es creacionista y opina que la Tierra solo tiene miles de años, y no miles de millones, como piensan la mayoría de los científicos. La junta decidirá en marzo.

La Junta de Educación de Nivel Primario y Secundario de Luisiana adoptó el 15 de enero reglas que permiten a los maestros usar "materiales suplementarios". (Tomado de The Miami Herald)

 

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