Dos siglos después del nacimiento de Charles Darwin, el 12 de
febrero de 1809, se sigue debatiendo apasionadamente en Estados
Unidos la teoría de la evolución. ¿Tenía razón Darwin?
¿Debería dejarse que los niños escuchen teorías contrarias en las
clases de Ciencias? Estas dos polémicas no han perdido su ardor, en
parte debido a que las dos están bastante parejas.
La mayor parte de los científicos y los tribunales que han
emitido veredictos sobre el asunto afirman que la explicación de
Darwin del origen y la evolución de las especies, incluyendo a los
seres humanos, sobre la base de la selección natural, se basa en
pruebas consideradas abrumadoras.
Muchas personas, especialmente los religiosos y los conservadores
sociales, están en completo desacuerdo.
Entre ellos están los creacionistas, que interpretan al pie de la
letra la historia del Génesis de que Dios creó el mundo y al hombre
en seis días hace poco más de 10 000 años. Otros están a favor del
llamado diseño inteligente, la idea de que la vida es demasiado
compleja para haber surgido sin un creador sobrenatural,
presumiblemente Dios.
Los sondeos de opinión pública muestran de manera uniforme que
los estadounidenses están profundamente divididos en materia de
evolución. La encuesta más reciente de Gallup sobre el tema, en
junio del 2007, concluyó que 49% de los entrevistados creían en la
evolución y 48% no, cifras que se mantienen desde hace por lo menos
25 años.
Gallup concluyó que la división tiene un matiz político. Dos
terceras partes de los republicanos rechazan la teoría de Darwin,
mientras que la mayoría de los demócratas y los independientes la
aceptan.
Un sondeo de Harris publicado en diciembre pasado concluyó que
más personas creían en la existencia del diablo, el infierno y los
ángeles que en la evolución.
La polémica es particularmente álgida en las escuelas públicas,
donde los conservadores quieren que se prohíba enseñar la teoría de
la evolución en las clases de Ciencias, o al menos que se la
describa como "una teoría, no un hecho".
Los partidarios de Darwin responden diciendo que para los
científicos una teoría no es simplemente una suposición o una
hipótesis, sino una explicación aceptada por muchos hechos naturales
que se apoya en las mejores pruebas disponibles.
La semana pasada, en una audiencia ante la Junta Estatal de
Educación de Texas, científicos y conservadores sociales se
enzarzaron en una feroz disputa sobre una norma que requiere que los
libros de texto de Ciencias cubran "tanto los puntos fuertes como
los débiles" de la teoría de la evolución.
Los críticos de Darwin controlan siete de los 15 puestos de la
junta y cuentan con el apoyo del gobernador republicano Rick Perry.
El presidente de la junta, Don McLeroy, que es estomatólogo, es
creacionista y opina que la Tierra solo tiene miles de años, y no
miles de millones, como piensan la mayoría de los científicos. La
junta decidirá en marzo.
La Junta de Educación de Nivel Primario y Secundario de Luisiana
adoptó el 15 de enero reglas que permiten a los maestros usar
"materiales suplementarios". (Tomado de The Miami Herald)