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Empresa Israel Santos
La “dulce manía” de avanzar por sí misma
Pastor Batista Valdés
LAS TUNAS.— Con ascendente presencia en la actividad
inversionista cubana, la Empresa de producciones metálicas Israel
Santos (Duralmet en el ámbito empresarial) responde cada vez más a
solicitudes y necesidades del desarrollo nacional, gracias al modo
en que consolida sus producciones y al constante perfeccionamiento y
ampliación de sus capacidades, a partir del principal recurso con
que cuenta ese colectivo: su talento.
Esta
línea de corte aprovecha la bobina (más barata que la chapa),
duplica productividad y reduce sustancialmente la pérdida de
material.
Parece "ciencia ficción", pero es pura realidad: diez años atrás
(cuando la entidad despegó en medio de crudos escollos) sus
trabajadores saltaron de júbilo el día que lograron terminar a mano
seis ventanas en la jornada. El año 2008, en cambio, cerró sus
cortinas con 190 000 metros cuadrados de carpintería metálica (unos
15 000 más que en el 2007), parte de esa producción se realizó bajo
un proceso químico que permite lacar con alta calidad, mediante el
empleo de una avanzada tecnología.
No por casualidad, puertas, ventanas y demás producciones que
asegura esta empresa, tienen creciente aceptación y empleo en
programas de prioridad que lleva adelante Cuba, en particular los
relacionados con la educación, vivienda, salud y ciencia, entre
otros.
DEFENDER CENTAVOS AHORRA Y SUMA MILLONES
Posiblemente, entre empresarios, dirigentes políticos y
administrativos del territorio, no constituya "noticia" que Duralmet
siga reduciendo el costo por peso, que aumente la productividad,
eleve la eficiencia e incremente su monto y contribución en
ganancias.
La
nueva planta de lacado aumenta la calidad, ahorra más energía y
agiliza el tratamiento de superficie.
La "elogiable manía" de estar buscando siempre el modo de hacer
más con menos (menos gastos, en menos tiempo... ) reporta aciertos
como los dos de más reciente inserción en los talleres.
Se trata, según explica Enmanuel Salas, director general, de una
nueva línea de corte continuo (fruto de la recuperación de máquinas
abandonadas en otros lugares, y de la inteligencia empeñada en
avanzar dentro de la propia fábrica) que revolucionó totalmente esa
parte del proceso tecnológico, hasta entonces manual y no del todo
eficiente.
La nueva solución permite trabajar desde hace algún tiempo con la
bobina, más barata que el formato de chapa empleado antes y mucho
más ventajosa si se tiene en cuenta que duplica la productividad y
reduce a solo un 2% la pérdida de material durante el corte (otrora
se desperdiciaba un 10% ), lo que representa aproximadamente un
millón de dólares más por concepto de ahorro, sin tener en cuenta
que comprar una línea le hubiera costado a Cuba unos 800 000 euros,
mientras el montaje de esta apenas llegó a 18 000 CUC.
El
proceso manual de hace una década, se ha automatizado y humanizado
aceleradamente.
Igual mentalidad hace que hoy la empresa disponga de una segunda
y más moderna planta de lacado que, además de duplicar la
productividad, le aporta más calidad al proceso, desengrasa y
fosfata el producto, ahorra 103 kw/h y garantiza el tratamiento de
superficie en un tiempo nueve veces menor.
¿Y dónde fue comprada la planta?, hubiera sido la interrogante
veinte o treinta años atrás.
Estas
producciones benefician a numerosos programas del país.
En ningún lugar es, afortunadamente, la respuesta hoy.
Excepto el equipamiento tecnológico (124 000 CUC) toda la
inversión (hornos, cabinas de pintura, montaje... ) se aseguró en la
propia entidad tunera, con el deseo y la capacidad de sus obreros,
técnicos y profesionales, afirma Enmanuel Salas, quien, además de
director, es un incansable innovador del proceso.
La sedimentación de experiencias así coloca a la empresa en
condiciones de seguir ampliando producciones, calidad, eficiencia...
, e incluso de contribuir al montaje de plantas similares dentro y
fuera del país, tal y como observó en una de sus últimas visitas el
Ministro cubano de la Construcción.
Lo importante, en cambio, es que no sea Duralmet aguja en un
inmenso pajar, sino una entre las numerosas empresas que logren
poner a prueba esa capacidad real —muchas veces dormida en los
colectivos obreros— para revolucionarse continuamente en pos de
resultados cuantitativa y cualitativamente superiores. |