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El presidente Evo Morales reiteró hoy su esperanza de que acabe la
agresividad estadounidense contra Bolivia, a partir de la llegada a
la Casa Blanca de Barack Obama.
De acuerdo con el primer mandatario, la anterior administración
norteamericana se caracterizó por una postura injerencista y de
guerra económica.
Nos mandaron un embajador experto en descuartizar naciones,
Philip Goldberg (antes estuvo en Bosnia y en Kosovo), quien fomentó
la desestabilización y organizó reuniones con prefectos opositores,
involucrados en la violencia que sacudió este país en agosto y
septiembre últimos.
Cuando lo expulsamos -afirmó- enseguida acabó la conspiración de
la derecha.
Morales recordó las sanciones económicas impuestas por
Washington, entre ellas la cancelación de la cuenta del milenio y la
exclusión de Bolivia de los beneficios arancelarios amparados por el
programa ATPDEA.
Esperamos de Obama una política diferente, la cual pudiera
comenzar por extraditar o expulsar de Estados Unidos al ex
presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, acusado aquí por corrupción y
genocidio, expuso.
Para el dirigente de origen aymara, hay similitudes entre él y el
primer gobernante negro en la historia de la nación norteña.
Ambos llegamos al poder después de luchas de comunidades
humilladas y discriminadas, precisó.
Según Morales, esa es una de las cuestiones en las que se apoya
para esperar un cambio de postura.