WASHINGTON, 19 de enero.— Dos décadas después de que Estados Unidos
observó por primera vez el feriado para conmemorar el natalicio de
Martin Luther King, la fecha cobró este año un significado especial,
en vísperas del cambio de mando en la Presidencia.
Según Notimex, a diferencia de años anteriores, en que la capital
estadounidense quedaba semiparalizada como resultado del cierre
obligado de oficinas de gobierno, bancos, y al cual se unían otros
negocios, entre ellos restaurantes, este lunes las calles se
llenaron de transeúntes y vendedores.
Muchos enfilaban hacia el Mall, la amplia franja que corre entre
el Capitolio y el Monumento a Lincoln y que en las últimas 48 horas
se convirtió en el punto de convergencia para propios y extraños en
vísperas de la juramentación de Barack Obama como el presidente
número 44.
El propio Obama buscó darle un carácter distinto a la
celebración. Por la mañana el mandatario electo se trasladó a la
Casa Sasha Bruce, un centro comunitario en esta capital que trabaja
con adolescentes indigentes. Poco después, se unió a su esposa
Michelle en otro punto de la ciudad donde participó en un evento de
servicio público, junto a cientos de voluntarios.
Para este martes se espera que unos dos millones de personas
asistan a la toma de posesión de Obama y cerca de 50 000 agentes se
encargarán de la seguridad de la ceremonia.