Frida y Sor Juana en las tablas

AMELIA DUARTE DE LA ROSA

Foto: RAÚL LÓPEZCuando en el pasado siglo Frida Kahlo dibujó el rostro de Sor Juana Inés de la Cruz en un mural sobre heroínas mexicanas, quizás nunca imaginó que muchos años después aquella conexión inspirara un encuentro entre ambas desde la ficción dramática. Captadas teatralmente por el dramaturgo Norge Espinosa, estas mujeres audaces, paradigmas de la cultura universal, devienen personajes protagónicos en la obra Cintas de Seda, llevada a escena por el Grupo Teatro Alas en la Jornada de Teatro Cubano que tiene lugar en distintos espacios de la capital.

Frida (1907-1954) y Sor Juana (1651?-1695) temporalmente separadas, diametralmente opuestas, pero unidas por la inquietud, la creación artística y el sentido de independencia, dialogan en la habitación de un hospital donde la monja cuida a la pintora. Las conversaciones de los personajes se refieren a acontecimientos de sus historias personales.

Pasiones, angustias e insatisfacciones entretejen la ficción con la realidad de manera que, si bien es cierto que ambas figuras han estimulado numerosas obras teatrales y cinematográficas, la fortuita conjugación de Espinosa reenlaza algunos rasgos de sus personalidades en una atmósfera mítica, dramática y de cierto surrealismo, atractiva para los espectadores que ante Cintas de Seda re-descubren pasajes verídicos de estos dos iconos artísticos.

Mientras de la obra emerge una Sor Juana dócil, ávida de conocimientos, poética, ferviente devota, sobresale durante toda la puesta en escena la Frida, herida por el dolor, tomando tequila y orgullosa de sus raíces. Personaje, sin dudas, de mayor atractivo desde la concepción del texto por exaltar su condición rebelde, sensual, atrevida, y transgresora tal y como fue. No obstante, durante casi dos horas a momentos cíclicos, prevalecen parlamentos que accionan y revelan las conductas de ambos protagónicos.

Desde este mundo de ultratumba, adaptado en una escenografía sencilla con una iluminación adecuada y un vestuario pertinente, también aparecen otros personajes traídos de la ficción al espectáculo para criticar, curar, recetar y hasta cantar. Así el protagonismo de Frida, admirablemente interpretada por la actriz Isael de la Torre, y Sor Juana, encarnada en Yunia Jeréz, está acompañado por un reparto que aligera o acrecenta, indistintamente, el peso de los recuerdos y las amarguras que llevan, eternamente, estas mujeres.

Ciertamente, la presentación del grupo Teatro Alas, dirigido por Fernando Muñoz, trae a escena una interesante puesta de Cintas de Seda, una obra que en el libreto de Norge Espinosa recorre el sendero exitoso. Teatro Alas, radicado en Bayamo, ha llevado a escena obras como Las rosas de María Fonseca, El sueño inmóvil, y Canto Subterráneo. Cintas de Seda le mereció el Premio Nacional de Teatro José Jacinto Milanés en el año 2006. El grupo, fundado en noviembre del 2000, participa en estas jornadas conmemorativas del Teatro Cubano junto a sus coterráneos Guerrilla de Teatreros, proyecto socio-cultural comunitario itinerante que se presenta, bajo la dirección de René Reyes, con la obra Inopia. Un matrimonio de clowns que enfrenta, con el absurdo transfigurado en la expresividad y gestualidad de los actores Luisa González y Ariel Hernández, sucesos trágicos que acontecen en un imaginario sumergido en la pobreza.

 

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