Con cerca de 340 playas, visitadas casi todo el año por las
bondades del clima, el potencial científico vinculado a las áreas
marinas desarrolla en Cuba acciones a favor de esos litorales
arenosos.
Con sus 14 municipios salientes al mar, la provincia pinareña
confiere especial atención al adecuado uso de las costas mediante
proyectos de divulgación y educación ambiental regidos por
especialistas del Ministerio de Ciencias, Tecnología y Medio
Ambiente (CITMA).
Están en práctica programas encaminados a la regeneración de las
riberas de la parte insular del territorio, así como de la cayería
adyacente, y a la transformación paisajística de playas dañadas.
Destaca el trabajo hecho en Las Canas, al sur de la capital
vueltabajera, para dar consistencia a sus fondos mediante el
esparcimiento de arena blanca a través de cuatro kilómetros, unido a
la siembra de casuarinas y mangles en las márgenes, antes muy
erosionadas.
Igualmente, se promueven normativas de manejo de esos recursos
naturales, tales como la eliminación de muros e instalaciones mal
ubicadas sobre las dunas y el fomento de especies vegetales típicas
de la región, entre ellas la uva caleta, arbusto descrito por
Cristóbal Colón en su diario.
En otros territorios la labor ha sido también intensa , con
logros en la recuperación de la playa el salto-Ganuza, en Villa
Clara, el seguimiento a las playas del este de la Ciudad de La
Habana y a Varadero, pasos de la mano de la elaboración de un
decreto ley para la protección costera.
Asumir la vida y el desarrollo turístico con ordenamiento y
planificación son metas de los científicos de Cuba, archipiélago
dotado de alrededor de cinco mil 800 kilómetros de costas, de
reconocida belleza.