[...]
Ahora que no hay Enmienda Platt, ni tienen a quién comprar, ni a
quién sobornar, comienzan a querer debilitar la Revolución Cubana
con una campaña de difamación calumniando a una Revolución en la que
tiene puestos sus ojos América entera y calumniando porque no
quieren que siga siendo el ejemplo de esta América que ha sufrido
tanto. Han tratado de impresionar a la opinión pública de otros
países con los cables internacionales, pero de tal manera que en
algunos países han sorprendido a algunos ingenuos y se han puesto a
mandar cables pidiendo que suspendan las ejecuciones, consecuencia
de la campaña de difamación a través de los cables internacionales.
Pero eso no es problema. Al pueblo de Cuba hay que oírlo, y la
respuesta va a ser medio millón de personas reunidas. [...]
[...] Y les vamos a enseñar a los que tan tempranamente han
mostrado ya las garras que el pueblo de Cuba sabe defenderse. Somos
un pueblo pequeño, pero digno; somos un pueblo pequeño, pero que
tiene una conciencia muy alta; somos un pueblo pequeño, pero que
tiene un valor muy grande. Y los hechos lo acaban de demostrar: un
pueblo desarmado y sin entrenamiento, sometido al peor terror que se
ha conocido en la historia de América, ha desarmado a un ejército
que tenía cerca de 40 000 hombres. Y eso no se puede lograr jamás
cuando no hay un pueblo de verdad capaz de realizar esa proeza.
[...]
[...] Hasta el último trabajador, el último estudiante, el último
ciudadano, deben estar aquí presentes, porque esta va a ser una
prueba decisiva para el pueblo de Cuba, porque así el pueblo de Cuba
le va a hablar al mundo. Demostraremos que todo el pueblo está junto
a la justicia y en defensa de la soberanía nacional. Porque aquí el
problema no está en que no quieren que se castigue a los asesinos,
el problema está en que quiénes son ellos para meterse en los
problemas internos de Cuba. El problema está en demostrar que nadie
tiene derecho a trazarle pautas al pueblo de Cuba en el extranjero.
Hay que estar presente no solo para defender la justicia, el
porvenir de la patria y para evitar que el día de mañana haya
venganza; porque si los criminales de guerra quedan impunes, los
familiares de las víctimas se creerían con derecho a tomar la
venganza por sus manos. Se trata, principalmente, de defender
nuestro derecho a la soberanía. Aquí nunca nadie se pone a hablar de
que nosotros vamos a intervenir en la Florida, ni en Virginia, ni en
Nueva York; el mero hecho de que se pongan a hacer declaraciones de
que si no van a intervenir, es ya un insulto porque la libertad no
la tenemos porque ellos quieran, sino porque la hemos ganado, porque
es un derecho de todas las naciones del mundo, y porque, además,
sabemos defenderla. [...] Si quieren relaciones amistosas que
empiecen por no amenazar, porque no puede haber diplomacia detrás de
la amenaza, porque eso es una humillación, una ofensa y una
imposición.
Y si quieren buenas relaciones con el pueblo de Cuba, lo primero
que tienen que hacer es respetar su soberanía y que no se vuelva a
hablar nunca de si intervenimos o no, porque nosotros nunca estamos
hablando de si intervenimos o no en los Estados Unidos, y somos
iguales, y tenemos los mismos derechos.
Eso, compatriotas, el derecho, el respeto al pueblo de Cuba, el
derecho a nuestra soberanía, es el que vamos a defender con nuestra
presencia multitudinaria. [...]