.— Recientemente la Organización
Internacional del Trabajo estimó que la crisis financiera dejará 20
millones de desocupados en el planeta, sin dudas, la mayoría
estadounidenses, país donde la situación económica deviene crisis
social.
Luego de la publicación de las cifras de desempleo en la más
grande potencia del mundo, los analistas calificaron la situación
como "la mayor pesadilla para el presidente electo, Barack Obama",
que dentro cuatro días ascenderá a la Oficina Oval.
La quiebra de empresas y la desocupación masiva han desplazado de
la escena al colapso financiero y los derrumbes bursátiles,
consideró el directorio de noticias IAR, en un trabajo titulado
"Imperio en crisis: 2009 puede convertirse en el año de las huelgas
y conflictos sociales en EE.UU".
El estudio asegura que la crisis social se perfila como potencial
emergente de la recesiva laboral, que detonó a causa de las
turbulencias financieras.
La desocupación se ha convertido, al decir de muchos expertos, en
prioridad absoluta de la agenda de Obama y su equipo.
En diciembre, Estados Unidos, en recesión desde hacía un año,
dejó sin empleos a 693 mil personas, luego de que en noviembre 53
mil ya quedaran en la calle.
Con ello, el índice de desocupación ascendió a 7,2 por ciento, la
tasa más alta desde 1993, mientras el monto de personas sin trabajo
sobrepasó con creces los 11 millones, cuando alrededor de dos
millones perdieron sus puestos en el propio 2008.
Ante una situación así, el futuro presidente ha lanzado al
Congreso un proyecto de estímulo fiscal que debe ascender a 800 mil
millones de dólares, a través del cuál se espera la creación de unos
tres millones de puestos.
Esta cifra ha aumentado en las promesas de Obama, ante la
creciente preocupación en el mercado laboral, que va en detrimento
con las grandes quiebras industriales, muy comunes por estos días.
Durante su campaña electoral, el entonces candidato a la Casa
Blanca prometió salvar un millón de puestos, en diciembre, sin
embargo, el número ya andaba por los 2,5 y ahora es de tres
millones.
Asimismo, con el agravamiento de la recesión, Obama se vio
obligado a incrementar el monto de su plan de estímulo de 150 mil
millones ante de los comicios, hasta los 800 mil millones de la
actualidad, reconoce el informe de IAR.
Todo indica que la economía estadounidense se deteriora a un
ritmo más acelerado de lo que se esperaba.
Mientras, los ejecutivos de las grandes cadenas, los gigantes de
los servicios y las compañías industriales, refuerzan sus defensas
con el recorte de gastos de capital, despidos masivos y la reducción
de salarios, según The Wall Street Journal.
El rotativo reconoció que temas como salud, energía y medio
ambiente ocupan también lugares destacados en la agenda de quien
gobernará la mayor economía global durante los próximos cuatro años.
Pero, ninguno de esos asuntos será más importante para Obama que
el de la quiebra de empresas, que con su consecuente efecto de
desocupación laboral amenaza con traer también una crisis social de
difícil pronóstico para el país, concluyó el Journal.