Como si descubriera el secreto de la eterna juventud, el Premio
Casa de las Américas arriba a su cincuentenario con aires de nuevas
propuestas y una imagen inédita.
Jorge Fornet, director del Centro de Estudios Literarios de la
Casa, anunció que en esta edición 50, del dos al 11 de febrero
próximo, se añade el Premio Extraordinario de estudios sobre los
latinos en Estados Unidos, además del inicio de un programa sobre el
tema, dirigido por Antonio Aja Díaz.
Aja abundó que este nuevo espacio se propone abrir campo al
análisis, debate, sistematización de conocimientos y socialización
de experiencias que propicien múltiples miradas sobre la presencia
de latinos en Estados Unidos, fundamentalmente desde un prisma
sociocultural.
El asunto no desdeña que se trata ante todo de un fenómeno
social, económico, demográfico y político que genera estudios
profundos y una copiosa bibliografía, sobre la base de que cerca de
un 14 por ciento de la población norteamericana es de origen latino
y está presente en todas las áreas de esa sociedad.
Casa, que en esta ocasión, excepcionalmente, corrió la fecha de
su premio a febrero, para hacerlo coincidir con la XVIII Feria
Internacional del Libro Cuba 2009, este año dedica un homenaje
especial a la prestigiosa institución cultural latinoamericana y
caribeña.
A tono con las celebraciones, desde hoy Casa de las Américas
tiene una imagen especial, pues en horas de la tarde inaugura su Año
Cinético, dedicado a uno de los más trascendentales movimientos
artísticos de la mitad del siglo XX, que tuvo entre sus creadores
latinoamericanos como Julio Le Parc, Jesús Rafael Soto, Carlos
Cruz-Diez y Ñandú Darié.
Desde el vestíbulo, escaleras mediante y segundo piso, las
paredes de la institución tomaron colores impactantes como el azul
añil, el rojo o el naranja para servir de soporte a sobresalientes
obras cinéticas que apelan a lo cromático, las luces y las sombras,
las abstracciones o los contrastes de volúmenes para privilegiar el
movimiento real o imaginario de las piezas.
Con aires renovadores e ímpetu juvenil, el premio literario más
antiguo y estable de Nuestra América arriba a su medio siglo con un
empuje tal que le asegura una larga continuidad.