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La canciller federal alemana, Angela Merkel, exigió hoy poner fin de
inmediato a la guerra del gas entre Rusia y Ucrania, lo cual afecta
el suministro del combustible a naciones de la Unión Europea (UE).
Tras en encuentro aquí con el primer ministro británico, Gordon
Brown, la dirigente democristiana consideró que la falta de entregas
de gas ruso a la UE desde hace más de una semana pone en duda la
confiabilidad de Moscú como proveedor seguro.
El monopolio estatal ruso Gazprom, el ucraniano Naftogaz y
funcionarios del bloque comunitario acordaron reanudar el pasado día
9 el tránsito de gas, a través de Ucrania, monitoreado por expertos
de las tres partes, tras una suspensión a principios de este año.
Sin embargo, Kiev denunció en un primer momento que la nueva ruta
escogida por Moscú para trasladar la referida materia prima a Europa
evadía su sistema nacional de gasoductos, por lo cual era imposible
reanudar el suministro en esas condiciones.
Luego, las autoridades ucranianas argumentaron que era
insuficiente el flujo de gas ruso enviado a Europa, por lo que
técnicamente era imposible garantizar el bombeo por sus gasoductos.
Gazprom denuncio el bloqueo de las cuatro salidas del gasoducto
ucraniano, destinadas a llevar el combustible al Viejo Continente,
mientras la Comisión Europea amenazó con demandar por igual a Kiev y
Moscú por la falta de suministros.
Merkel prometió analizar el tema cuando se reúna mañana en esta
capital con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, cuyo país
construye otro gasoducto que pasa por el fondo del mar Báltico y va
directamente a esta nación, para evitar estados de tránsito.
La disputa por el gas dejó sin el citado combustible a varias
naciones de la UE, incluida a Bulgaria (dependiente casi por
completo de las entregas rusas) y a Eslovaquia (en más del 90 por
ciento).