.— Imploradas lluvias caen hoy
sobre varias zonas del Uruguay y traen un hálito de esperanzas a los
productores agropecuarios, asediados por una intensa sequía y un
corolario de devastadores incendios en montes y pastizales.
Como guiadas por la necesidad, las precipitaciones ocurrieron en
los departamentos (provincias) de Flores, Río Negro, Durazno,
Rivera, Tacuarembó, Soriano, Colonia, Paysandú y Canelones,
importantes centros de la producción ganadera, lechera y del agro en
general.
En el de Florida, que junto a los otros está entre los más
castigados por la variación climática, cae una leve llovizna que sus
pobladores ansían ver convertidos en chaparrones.
Fuentes del servicio meteorológico pronosticaron que la situación
meteorológica sobre esos territorios aún perdurará por algunas horas
y podría extenderse al norte, pero sin la intensidad necesaria para
aliviar la crisis pluviométrica que encara el país.
La víspera, el gobierno decretó el estado de emergencia
agropecuaria ante el recrudecimiento de la sequía -se calculan en
más de mil las reses muertas de hambre o sed en los últimos tres
meses- y dictó una batería de medidas para atenuar su impacto entre
los pequeños productores ganaderos.
Las producciones ganadera y lechera son, junto con la
agricultura, los principales soportes de la economía uruguaya.