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Los gobernantes actuales privaron a Ucrania tanto del gas como del
futuro, sostuvo hoy aquí el líder opositor Víctor Yanukovich al
exigir la destitución del gabinete de Yulia Timoshenko y la
impugnación del presidente, Víctor Yuschenko.
El jefe del partido de las Regiones demandó en una sesión del
parlamento dedicada a la crisis ruso-ucraniana por el gas que sea
destituido de inmediato el equipo encabezado por Timoshenko e
iniciar el proceso de separación del cargo del Jefe de Estado.
Ucrania está perdiendo su estatuto de país transportista del
hidrocarburo por la actitud irresponsable del gobierno, sostuvo el
jefe de la mayor bancada opositora.
Yanukovich advirtió que la mala gestión de los gobernantes puso
en peligro la seguridad nacional, y propuso crear una comisión
investigadora sobre la situación relacionada con el energético.
El líder del Partido Comunista ucraniano, Piotr Simonenko, por su
parte, apoyó la idea de impugnar al mandatario.
Yuschenko no ahorra esfuerzos para destruir a Ucrania y
exterminar a su pueblo. Es el responsable de la enemistad entre los
pueblos ucraniano y ruso, denunció enfático.
A raíz de la agresión de Georgia contra Osetia del Sur, una
comisión parlamentaria presentó pruebas de la complicidad del
presidente ucraniano con Tiflis y propuso iniciar un proceso de
impugnación, pero no logró apoyo mayoritario en la cámara
legislativa.
Más recientemente, a fines de diciembre, Yanukovich respaldó la
iniciativa de dar curso al proceso de separación de Yuschenko del
cargo de presidente, pero propuso destituir primero al gabinete
ministerial y al presidente del Banco Nacional, Vladimir Stelmaj.
Ante una fuerte depreciación de la moneda nacional, el líder de
las Regiones opinó que primero debía ser sustituido el gobierno,
después el banquero y finalmente separar del cargo a Yuschenko.
Solo prosperó entonces la defenestración de Stelmaj, pero ahora
el diferendo con Rusia por la importación y el tráfico hacia Europa
del hidrocarburo, más la actual crisis económica ucraniana vuelve a
colocar en una posición incómoda a Yuschenko y Timoshenko.