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Sin desaparecer por completo las suspicacias entre Moscú y Kiev, la
Comisión Europea (CE) se manifestó hoy complacida por la reanudación
del suministro de gas ruso en una labor que certificarán en el
terreno sus observadores.
Después de una larga y tensa disputa bilateral, Rusia y Ucrania
se pusieron de acuerdo para destrabar el tránsito de gas que
beneficia a Kiev pero igualmente es vital para la distribución del
hidrocarburo en el viejo continente.
Un portavoz de la CE, el brazo ejecutivo de la Unión Europea (UE)
ratificó que se mantendrán los expertos en calidad de observadores,
una petición del gigante ruso del gas, Gazprom, por sospechas de
desvíos de recursos.
Sin embargo, la desconfianza seguía predominando en el ambiente
con acusaciones mutuas, por lo cual el vocero Ferrán Tarradellas
hizo un llamamiento a la buena voluntad de ambas partes para que
resuelvan los problemas pendientes.
Igualmente pidió una solución duradera para restablecer la
estabilidad en los nexos de la UE con Rusia y Ucrania. Gazprom
ordenó el martes, tras seis días de corte del suministro, la
reanudación de las entregas a Europa vía Ucrania poco después de las
07.00 GMT.
El vicepresidente de Gazprom, Alexander Medvedev, insistió en que
la responsabilidad de lo ocurrido es de la parte ucraniana, y Rusia
hizo lo posible por evitar una situación que les ha supuesto hasta
el momento pérdidas de 800 millones de dólares.
No obstante, el viceprimer ministro ucraniano, Grygoriy Nemyria,
culpó a Moscú del entuerto aunque se mostró confiado en que todo
fluirá a partir de ahora con celeridad.