WASHINGTON, 12 de enero.— Decretar la guerra en Iraq como misión
cumplida; no haber encontrado las temidas armas de destrucción
masiva que supuestamente tenía en su arsenal Saddam Hussein;
aspectos de su manejo de la crisis del huracán Katrina, son algunas
de las cosas que lamentó el presidente saliente de los Estados
Unidos, George W. Bush en su última rueda de prensa ante los
periodistas que cubrieron sus ocho años de gobierno, aunque fue
vehemente al defender su gestión.
Bush se refirió a la pancarta que decía "Misión Cumplida" en el
portaaviones en el que aterrizó para dar por terminada la guerra en
Iraq. "Ciertamente, poner misión cumplida en el portaaviones fue un
error", dijo el mandatario, pese a ello defendió la invasión y la
polémica decisión de reforzar las tropas en el 2007 con el envío de
30 000 soldados más.
Igualmente, justificó la doctrina de la guerra preventiva, pues
"me gustaría decir que no es el caso pero todavía hay un enemigo
allá afuera al que le gustaría hacerle daño a los EE.UU. y sus
ciudadanos", según afirmó.
En ese sentido defendió la necesidad de la ilegal prisión militar
ubicada en el territorio ocupado de Guantánamo, Cuba, y que para
grupos de defensa de derechos humanos se ha convertido en un símbolo
de la tortura durante la llamada "guerra contra el terror".
Al mismo tiempo, se conoció que Bush pidió hoy formalmente al
Congreso, en nombre de su sucesor Barack Obama, desbloquear la
segunda cuota de 350 000 millones de dólares del paquete de ayuda
para aliviar la crisis económica.
Obama le había solicitado a Bush dirigir el procedimiento de modo
tal de poder disponer del dinero apenas tome posesión de la Casa
Blanca el 20 de enero próximo, señala ANSA.