Según AFP, además, decretó duelo nacional del 12 al 16 de enero;
ordenó izar la bandera a media asta en edificios públicos y
suspender todas las actividades festivas en instituciones estatales.
La decisión gubernamental abarca las provincias de Alajuela y
Heredia, vecinas de San José, donde varios de sus cantones y
distritos resultaron devastados por el terremoto de 6,2 grados en la
escala de Richter, que causa hasta ahora 23 desaparecidos, de
acuerdo con cifras de la Cruz Roja y la Comisión de Emergencias,
citadas por el periódico La Nación.
De acuerdo con la agencia, las pérdidas se elevan a unos 100
millones de dólares, según una valoración preliminar, aseguró el
ministro de la Presidencia, Rodrigo Arias.
Tras revelar las primeras estimaciones de los daños, Arias hizo
un llamado a los diputados de todas las fracciones políticas para
que aprueben un empréstito por 65 millones de dólares con el Banco
Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) para enfrentar la
situación.
En este momento funcionan 25 albergues, donde se encuentran casi
2 500 personas viviendo en tiendas de campaña, pues sus casas se
derrumbaron o fueron sepultadas por los deslizamientos, señala un
reporte de EFE aparecido en Unión Radio.
Decenas de personas se mantienen aisladas en pequeños pueblos en
la zona del epicentro del sismo, en las cercanías del activo volcán
Poás, pero en muchos casos se trata de familias que se niegan a
abandonar sus casas o lo que quedó de ellas.
Los primeros registros muestran que el terremoto ocasionó más de
246 deslizamientos y derrumbes, además dejó daños en nueve puentes,
25 carreteras y en los sistemas de electricidad y acueductos de la
zona. (SE)