Los pobladores de Ciego de Ávila revivieron hoy la entrada a esta
ciudad de la Caravana de la Libertad, que simboliza la encabezada
por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz hace 50 años.
En nombre de todo el pueblo, medio centenar de jóvenes,
profesionales, estudiantes y combatientes de la Revolución,
relevaron en el municipio de Baraguá a igual cantidad de
compatriotas camagüeyanos, para continuar enarbolando las banderas
multicolores.
Las principales arterias urbanas de la capital provincial
sirvieron de escenario para dar vivas a Fidel y Raúl y reafirmar el
legado del Moncada, el Granma y la Sierra.
Miles de personas se concentraron después en la intersección de
las calles Maceo y Carretera Central para recordar la fecha y
ratificar su convicción de que "no existe fuerza en el mundo capaz
de aplastar la fuerza de la verdad y de las ideas".
Jorge Luis Tapia Fonseca, primer secretario del Partido Comunista
de Cuba en este territorio, y el general división Antonio Enrique
Lussón, asistieron al acto, en el cual hablaron dirigentes
estudiantiles y de la Unión de Jóvenes Comunistas.
El cinco de enero de 1959, la Caravana de la Libertad permaneció
unas tres horas en la ciudad de Ciego de Ávila antes de proseguir su
recorrido hacia el occidente del país.
La familia de Luisa Domínguez, de la casa marcada con el número
108 en la calle Cuba, entre Narciso López y Martí, acogió en aquella
ocasión al líder de la Revolución, junto a Celia Sánchez, el
Comandante Universo Sánchez y otros miembros del Ejército Rebelde.
Desde ese lugar, Fidel se comunicó telefónicamente con algunos de
los jefes rebeldes en otras provincias para interesarse de la
situación reinante, en momentos en que toda la Isla era un volcán
revolucionario.