El programa cubano de prevención para enfermedades renales, está
en fase de extensión en todo el país, en aras de evitar que los
pacientes lleguen a diálisis.
En exclusiva para la AIN, el doctor Jorge Pérez-Oliva, director
nacional de atención al programa de enfermedad renal, diálisis y
trasplantes, destacó que la afección crónica de los riñones es una
vía final común de diabetes, hipertensión arterial, obesidad y el
envejecimiento poblacional.
Precisó que actualmente hay dos mil 800 cubanos que reciben
tratamiento de hemodiálisis en 41 hospitales del país, incluido en
municipios, que ofrecen este proceder con las técnicas más avanzadas
del mundo, para lo cual el estado ha destinado cuantiosos recursos.
Por cada paciente en métodos dialíticos al año se consumen 24 mil
litros de agua, además del gasto por concepto de electricidad,
equivalente a 960 kw y se garantiza de forma gratuita, precisó Pérez
Oliva.
Resaltó que el primer logro de la nefrología en Cuba es el
desarrollo del capital humano, para lo cual se ha adiestrado al
personal altamente especializado que labora en los 47 servicios
integrales de la nación.
En esas instituciones se atienden a todos los enfermos, desde una
afección renal primaria, infección urinaria, litiasis y otras que
necesitan de los métodos sustitutivos de diálisis y/o trasplante
renal.
Pérez-Oliva precisó que en nueve instituciones realizan
trasplantes renales, de los cuales Cuba acumula más de cuatro mil
desde que se iniciaron en 1971.