"Tenemos
que crear la base industrial para desarrollar la vivienda, casas que
resistan un ciclón o lo que sea, y para ello se necesita sobre todo
incrementar la producción de cemento y áridos". Así reflexionó Raúl
al visitar, la tarde del sábado, las cien petrocasas que se
construyen en el barrio La Risueña, de la ciudad de Santiago de
Cuba.
Insistió en crear las condiciones para que en ese esfuerzo
participen los ciudadanos, siempre con el necesario orden y
disciplina. Señaló que ello exige delimitar bien el lugar de la
edificación y garantizar que se respete el espacio requerido para la
posterior urbanización, pero dar la posibilidad de que las personas
dispuestas puedan construirse su vivienda.
Noventa y cinco de las petrocasas de La Risueña se encuentran
prácticamente concluidas y el resto está en fase de montaje, aunque
faltan por terminar los viales y las redes eléctrica, telefónica, de
acueducto y alcantarillado, así como el complejo de comercio y
servicios.
Participaron en el recorrido los miembros del Buró Político
Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, Vicepresidente del
Consejo de Estado; José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente
de los Consejos de Estado y de Ministros; general de cuerpo de
ejército Ramón Espinosa Martín, jefe del Ejército Oriental; y Misael
Enamorado Dáger, primer secretario del Comité Provincial del Partido
en Santiago de Cuba.
En el lugar los esperaban Rolando Yero, presidente del Gobierno
provincial, y Hugo Pérez, delegado del ministerio de la Construcción
en Santiago de Cuba. Allí la ingeniera Odalys Guerrero, directamente
al frente de la obra, explicó que en la construcción se tuvieron en
cuenta las características sísmicas de la región y las experiencias
de los recientes huracanes.
Raúl recorrió una de las nuevas casas interesándose por cada
detalle. Destacó la necesidad de sembrar árboles de sombra y
frutales con la participación de los vecinos, así como la
importancia de delimitar el área de responsabilidad de cada uno de
ellos. Recordó el compromiso de garantizar agua diariamente a toda
la población de la ciudad de Santiago de Cuba e indagó por la marcha
de las obras.
Ya al caer la noche, se produjo una breve visita a Rancho Club,
instalación actualmente administrada por la Cadena Isla Azul, donde
Vilma y Raúl contrajeron matrimonio el 26 de enero de 1959, y al que
no había vuelto desde entonces. Se interesó por los servicios que
allí se prestan y recordó que por aquellos días cercanos al triunfo
de la Revolución, un periodista de la emisora radial CMKC le
preguntó sobre los invitados a la boda, a lo que él respondió: "Todo
el que quiera", por lo que asistieron gran número de santiagueros.