No se puede decir que el tránsito de un sistema social a otro se
produzca en un día, es imposible; es un proceso de muchos pasos, que
concluye con el predominio de los bienes de producción en manos
mayoritarias de la población.
En el caso de Cuba si hay un día que se puede proclamar como tal
es precisamente ese, por el peso que tuvo en la economía el conjunto
de todas esas propiedades que pasaron, de propiedad particular
norteamericana, a propiedad de todo el pueblo, a través del Estado
cubano recién surgido.
Durante ese tiempo, en 1960, se empiezan a desatar las bandas
contrarrevolucionarias que se hicieron fuertes en las montañas del
Escambray; aunque lo intentaron en las diferentes provincias, sobre
todo las que tenían sistemas montañosos.
Hay que tener en cuenta que el gobierno del presidente
estadounidense, Dwight Eisenhower (1953-1961), ya en su etapa final,
había producido la invasión de Guatemala en 1954 —siete años antes—;
la Guatemala progresista de Jacobo Arbenz, coronel, persona honesta,
que llegó a la presidencia por la vía de las elecciones y ante la
miseria de la gran masa de indios y de campesinos guatemaltecos hizo
una pequeña reforma agraria —digo pequeña, si la comparamos con el
alcance y profundidad que tuvo la nuestra—, eso fue suficiente para
que condenaran a muerte, su proceso revolucionario. Eisenhower, John
Foster Dulles, su secretario de Estado, y el hermano de este último,
Allan Dulles, quien era jefe de la CIA, tomaron tal decisión.
Fue
una invasión más pequeña que la de Girón, fue por tierra, no hubo
resistencia, vaciló el presidente Arbenz, no armó al pueblo que
estaba decidido a luchar, según las manifestaciones que se
observaban. Nosotros pudimos seguir esa situación por la prensa que
nos llegaba al presidio de Isla de Pinos, donde desde hacía un año
estábamos presos por el ataque al cuartel Moncada.
En los primeros años del triunfo de la Revolución Cubana, ese era
el trío que decidía todavía la política en Estados Unidos, (Eisenhower,
los hermanos Foster y Allan Dulles), aunque ya contando o por lo
menos compartiendo la información con la futura administración que
ya había sido electa, encabezada por John F. Kennedy (1961-1963).
Es por ello que durante el año 1960 planifican dicha operación,
la aceleran, porque ya sabían que estábamos preparando pilotos para
aviones Migs en los países socialistas y querían acelerarla, y se
percataron de que estábamos adquiriendo armamentos para fortalecer
la defensa de la Revolución.
No obstante, concluye el mandato de Eisenhower, del Partido
Republicano, y a partir del 20 de enero de 1961 asume la presidencia
de Estados Unidos, el demócrata John F. Kennedy.
Hay que decir, antes de continuar esta fase, que Foster Dulles
—el secretario de Estado de Eisenhower— era abogado de la United
Fruit Company, que fue la que estimuló y apoyó, fundamentalmente, la
intervención en Guatemala; eran los dueños de las grandes
plantaciones bananeras y de otras propiedades en ese país, al igual
que en otras repúblicas centroamericanas. United Fruit Company era
la misma que en Cuba tenía otro nombre: United Sugar Company, allá
banano, aquí azúcar. Les dio resultado la aventura del año 1954
contra Guatemala e intentaron hacer igual, con un poco más de
fuerzas, más aviones, barcos, porque somos una isla y tenían que ser
transportadas en barco las fuerzas invasoras; pero fueron los mismos
y por los mismos intereses que organizaron la agresión de Playa
Girón, mucho antes de que aquí ni se hablara de socialismo.
El 2 de enero de 1961, utilizando de pretexto el discurso de
Fidel el primero de enero en la Plaza de la Revolución, deciden
romper las relaciones diplomáticas con Cuba. Era un pretexto, ya
Playa Girón estaba planificada. La agresión a nuestro país estaba
decidida antes de proclamarse el carácter socialista de la
Revolución Cubana que, como sabes, fue el 16 de abril de 1961, lo
que demuestra que venían creando las condiciones para ya no tener
relaciones diplomáticas y agredirnos.
Kennedy, a los dos meses y medio de asumir la presidencia, lanza
la invasión de Playa Girón, empezando con los bombardeos del 15 de
abril.
Ese es un ejemplo de por qué yo digo —uno de los tantos— que en
Estados Unidos hay un solo partido. En esa ocasión la invasión la
planificaron los republicanos y la ejecutaron los demócratas. Eso es
como si en Cuba existieran dos partidos: uno lo dirige Fidel y el
otro Raúl, con pequeños matices de diferencia, pero es lo mismo.
Hay que decir que en esta operación de Playa Girón hubo un joven
y prometedor oficial de la CIA, que se ocupó del reclutamiento de la
mayoría de los mercenarios que fueron alistados en la Florida
fundamentalmente y trasladados después a Centroamérica para su
entrenamiento y siguiente partida hacia Cuba. Ese joven oficial,
quien posteriormente fue jefe de la CIA y más adelante presidente de
Estados Unidos, se llama George H. Bush (1989-1993), en este caso el
padre del actual mandatario George W. Bush (2001-2009) — para que
vean que todo es el mismo poder, una misma elite que se alterna en
el poder, según las circunstancias.
Cuando Playa Girón estábamos alfabetizando el país. Ya a las
bandas contrarrevolucionarias se les había dado un golpe poderoso
con la movilización de decenas de miles de obreros,
fundamentalmente, de la capital, para lo que se llamó la Limpia del
Escambray, y ellos estuvieron pensando desembarcar por Trinidad, y,
si fracasaban, se encontraban a un paso prácticamente del macizo mal
llamado del Escambray, su verdadero nombre es Guamuhaya.
Como se les dieron esos golpes en el año 1960, estudiaron
entonces la variante de Playa Girón, que no es mala, es el humedal
más grande del Caribe —del Caribe insular me refiero—, difíciles sus
accesos, una carretera que atraviesa la ciénaga, la principal vía de
comunicación, donde en un lugar llamado Pálpite, en medio de la
misma, donde hay un poco más de tierra firme, lanzaron sus
paracaidistas y la ofensiva tuvimos que hacerla en fila india los
tanques, la artillería, los soldados, las tropas no se podían
desplegar, y esa es una de las causas de que tuviéramos más bajas
que los agresores.
Es conocida la advertencia de Fidel y la orden de liquidar la
invasión en 72 horas. Había que liquidarla en 72 horas, porque se
previó, con mucha lucidez por parte de Fidel, que si no lo hacíamos
así, una vez que consolidaran su cabeza de playa, hubieran
trasladado hacia allí al gobierno títere, que ya tenían formado,
encabezado por Miró Cardona, en una base militar norteamericana en
la Florida.
Consolidada la cabeza de playa, el gobierno títere ya en tierra
firme, reconocido por Estados Unidos, reconocido por la OEA a la que
le pedirían ayuda inmediatamente y los barcos norteamericanos ya a
la vista, era fácil, era lógico el desembarco de esas tropas para
apoyo de los mercenarios. Por eso esta invasión se produce en 1961.
Y dando un salto operativo, como decimos los militares, cuando en
enero de 1962, bajo el dictado del gobierno de los Estados Unidos,
nos expulsaron de la OEA y todos los países latinoamericanos, con la
honrosa excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con
Cuba. El país que ha sido agredido unos meses antes cuando Playa
Girón, ahora es expulsado de la OEA, bajo las indicaciones de
Estados Unidos ante su ministerio de colonias, como le llama el
canciller Roa.
¿Por qué era eso? Porque una vez derrotados en Girón, los
Kennedy, la administración norteamericana y el sistema no resistían
esa afrenta, esa humillación, esa derrota por un país pequeñito
frente a su poderío, y ya esa expulsión de la OEA era creando las
condiciones. Como antes los yankis hicieron, que rompieron
relaciones en enero para tener las manos libres y atacarnos en abril
en Girón, la OEA nos expulsa en enero por ser incompatible nuestro
sistema con su "sistema democrático". El objetivo era la invasión
directa, probablemente, el mismo año 1962, que solo se pudo impedir
por la presencia de los cohetes nucleares soviéticos en Cuba; de lo
contrario, hubiéramos sido invadidos. Había quien tenía dudas si eso
iba a ser cierto o no, las dudas se esfumaron años después; con la
desclasificación de documentos secretos, era evidente que ya estaban
preparando la agresión.
Señalo solo los aspectos más visibles, más sonados, más
importantes de aquellos años. Fueron cinco o seis años muy duros. El
bloqueo ya estaba andando; pero existía la Unión Soviética bajo la
dirección del Partido Comunista soviético y de Jruschov, que
tuvieron una actitud muy positiva y desempeñaron un papel muy
importante para el hecho de que pudiera subsistir y resistir la
Revolución. Fuimos dotados con una buena cantidad de armamentos de
todo tipo, hasta lograr la fortaleza con la que hoy contamos desde
el punto de vista militar.
Es decir que viene Girón, viene el acuerdo entre dos presidentes,
uno asesinado y el otro destituido, acuerdo verbal de la retirada de
los cohetes con el compromiso de no agredir a Cuba; pero entonces
surge la Operación Mangosta, dirigida por el hermano del Presidente,
o controlada, supervisada, por Robert Kennedy, procurador del
gobierno norteamericano, que también tuvo participación en los
contactos que hizo con la mafia norteamericana para los conocidos y
ya investigados planes de atentados a Fidel, de los tantos que
planificaron.
Fueron cinco años de constante lucha interna; miles los muertos y
heridos, víctimas del terrorismo de Estado, orientado, organizado y
dirigido por Estados Unidos.
Crearon entonces en Miami un centro de la CIA, el más grande que
existía después de sus oficinas centrales que están en Langley.
Cientos de oficiales de la CIA dirigiendo las actividades contra
Cuba, primero de Girón y después de la Operación Mangosta; solo fue
superado ese centro por el que años después establecieron en Saigón,
la ciudad hoy llamada Ho Chi Minh, en el sur de Viet Nam, cuando la
agresión a ese país, un centro muy grande de la CIA; solo ese superó
el que hicieron en Miami para luchar contra nosotros.
Llegó a haber, como se sabe, 179 bandas contrarrevolucionarias
armadas en todo el país de diferentes tamaños, a veces se unían,
daban un golpe, se volvían a fragmentar; en dos ocasiones estuvieron
en las seis provincias del país, antes de la actual división
político-administrativa, incluso en el sur de La Habana, que era una
sola provincia.
Fueron seis años, creo que hasta por allá por el año 1965 o enero
de 1966, que aniquilamos la última banda de aquella etapa; después
surgieron algunas, en diferentes períodos, que eran eliminadas
rápidamente. Se fue fortaleciendo la Revolución, existían las
milicias campesinas, compañías serranas.
Como te decía, fue en el Escambray donde único alcanzaron fuerza.
Oriente era un lugar muy peligroso, era la provincia más grande, hoy
son cinco provincias, la zona más montañosa, donde existía una base
norteamericana; y allá por los años sesenta Fidel me dijo, cuando
empezó a complicarse la situación: "Mira, vete para Oriente y yo me
hago cargo del Ministerio de las Fuerzas Armadas con el Jefe del
Estado Mayor" —que era Sergio del Valle, ya fallecido—, "vete para
allá, ve organizando el Ejército Oriental, que si salvamos Oriente,
salvamos a la Revolución", es la confianza que él tenía por la
fuerza de Oriente, la importancia de Oriente, y en los propios
orientales, esa confianza que siempre hemos tenido, su tradición de
lucha. Y así fue, yo estuve año y medio allí, fundé el Ejército
Oriental, periódicamente venía a La Habana, participaba en las
reuniones más importantes, y posteriormente Fidel, igual que mandaba
al Che para Pinar del Río, a Almeida para el Centro, a mí me mandaba
para Oriente cada vez que había una crisis de este calibre, de esta
magnitud: Crisis de Octubre, Girón; pero en esta ocasión que te dije
estuve más o menos año y medio allí.
Eso, junto con el bloqueo, los sabotajes permanentes, yo he
narrado que a veces llegaba al Ministerio de las Fuerzas Armadas y
venían cuatro o cinco ayudantes, que eran enlaces con los diferentes
territorios, ejércitos y regiones del país, y para andar más rápido
no me hacían informes, venían con un listado de lo que había
acontecido en las últimas 24 horas, o por lo menos las últimas 12
horas de la noche anterior: decenas de casas de curar tabaco
incendiadas en Pinar del Río, tantas decenas de cañaverales ardiendo
en todo el país, según la época del año; tantos combates librados,
tantas bombas en ciudades y otros lugares, tantos sabotajes a
tendidos eléctricos. A veces yo les decía: "Díganme lo más
importante", y eso fue, con mayor o menor intensidad, durante cinco
o seis años.
Es un botón de muestra de una época de mucha actividad, de mucha
agresividad del enemigo, pero con mayor o menor intensidad, esa ha
sido la lucha durante estos 50 años. El daño ha sido grande, pero
también las ventajas han sido grandes.
Periodista: ¿A partir de ese recorrido histórico, cómo
definiría la participación del pueblo para enfrentar todas estas
agresiones durante este medio siglo?
Raúl Castro: Te diría que estos 50 años fueron de
resistencia, los años de la subsistencia, los años de la firmeza del
pueblo, los que nos mantuvimos firmes, que es la inmensa mayoría del
país.
Después vino el gran golpe de la disolución del campo socialista,
muy especialmente de la Unión Soviética, con el que teníamos el 85%
del intercambio comercial, donde el Producto Interno Bruto, que es
el valor de toda la producción de un país, cayó un 33%; el
transporte colapsa, empieza a colapsar todo —menos mal que teníamos
en los almacenes bastantes piezas de repuesto— y se empezó un nuevo
periodo al que Fidel, 10 años después de haber comenzado este
periodo especial —es un término que usábamos los militares en la
planificación para en caso de guerra; la economía pasaba a un
periodo especial, por eso se usó ese término—, calificó como la
época más gloriosa de estos 50 años de Revolución. ¿Por qué? Por la
resistencia del país.
No podemos olvidar actos terroristas y crímenes como el del avión
de Barbados; no podemos olvidar asesinatos de nuestros adolescentes
alfabetizadores en las montañas por aquellas bandas que actuaban en
los primeros años. Así sucesivamente, no podemos olvidar las cifras
de esas víctimas mortales, que en estos 50 años suman 3 478 y los
condenados de por vida a incapacidades que alcanzan el número de 2
099.
No podemos olvidar los 101 niños muertos cuando el dengue
hemorrágico. Según organizaciones internacionales de salud resulta
imposible por causas naturales lo ocurrido en Cuba, donde en pocas
horas hubo que ingresar a 344 203 personas afectadas, dándose el
caso verdaderamente récord de 11 400 nuevos enfermos reportados en
un solo día, el 6 de julio de 1981.
Son cuestiones que pasan así, como una película rápida por la
mente, sobre todo, en esta fecha de hoy, en que hace 50 años que se
rinde a Fidel el ejército de Batista, las guarniciones que estaban
en Santiago, los momentos que estábamos viviendo hace 50 años; el
Primero de Enero, donde pudimos presenciar cómo se desmoronó ese
ejército, fundado por los norteamericanos cuando disolvieron el
ejército mambí a fines del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, esa
Guardia Rural que nos dejaron como herencia, ese ejército instruido
por ellos, que fueron vencidos por el Ejército Rebelde.
¿Qué era el Ejército Rebelde? Ni más ni menos que el ejército
mambí; retomó las armas del ejército mambí, que fue desarmado por el
imperialismo, por el naciente imperialismo, que empezaba a tomar
fuerzas, y que Lenin calificó esa guerra
hispano-cubana-norteamericana como la primera guerra imperialista.
Ya el mundo había sido dividido por las grandes potencias, en una
reunión en Berlín, en el último cuarto del siglo XIX, y para obtener
nuevas tierras había que quitárselas a otras potencias coloniales.
Ese fue el pretexto que aprovecharon para quedarse con Cuba, Puerto
Rico y Filipinas, y a Cuba, por ser la que más luchó, por espacio de
cerca de 30 años, con sus altas y sus bajas, le permitieron un
himno, una bandera, un escudo y una Constitución con una enmienda
llamada Platt, por el nombre del senador que la propuso.
Tal enmienda les daba el derecho a intervenir en Cuba cuando lo
estimaran pertinente e hicieron uso de eso en más de una ocasión.
La Enmienda Platt rigió hasta después de la caída de la dictadura
de Machado, por la década del 30, pero siguió lo mismo. Realmente,
por esas cosas de la historia, el primer soldado americano entra en
La Habana el primero de enero de 1899. Esta guerra se libró en
Oriente y por eso ellos entran en La Habana una vez que se habían
rendido las tropas españolas, el primero de enero de 1899; y por
esas ironías de la historia las primeras columnas guerrilleras de la
Revolución enviadas por Fidel, la del Che y Camilo, entraron a La
Habana también el Primero de Enero, un primero de enero, pero de
1959.
Quiere decir que el dominio absoluto norteamericano en este país
duró exactamente 60 años. Cierto es que algún capital norteamericano
ya había entrado con anterioridad a Cuba; pero el dominio absoluto
del imperialismo norteamericano en Cuba duró 60 años, de un primero
de enero a otro primero de enero.
Y esos 60 años tuvieron sus altas y sus bajas, dejaron un gran
complejo en el país, una gran confusión, un gran dolor, hasta que
empiezan a resurgir de las cenizas de aquellos acontecimientos los
movimientos populares, surge el primer partido comunista en el año
1925, fundado por Mella y por Baliño, un joven brillante y un
veterano amigo de Martí, luchador por la independencia. El
imperialismo que manejaba el país instaura la dictadura machadista,
hace fracasar la revolución que la derroca; surge Batista, un
sargento del Estado Mayor que conocía todas las interioridades de
dicha institución, con un grupo de sargentos dio un golpe, a los
pocos días es coronel: es el nuevo instrumento del imperialismo como
poder detrás del trono desde 1933 hasta las elecciones de 1940, y es
presidente hasta 1944, se retira al extranjero, surgen los llamados
gobiernos auténticos y corruptos de Grau San Martín y Prío Socarrás
hasta 1952, y es el 10 de marzo de ese año que resurge nuevamente
Batista, prohijado, como siempre, por el gobierno norteamericano.
Esta vez la dictadura duraría siete años.
En esa época América Latina estaba plagada de dictadorzuelos al
estilo de Batista, que era el método que utilizaban los Estados
Unidos, fundamentalmente, para tener el dominio absoluto del
continente, también en el Caribe, en el Caribe anglófono todavía
eran colonias inglesas; pero en República Dominicana y Haití, la
llamada La Española, la segunda en tamaño de las Antillas Mayores,
había dictaduras ni más ni menos que la de Trujillo y la de Duvalier.
Esa era la situación del continente.
Ahí empezó la lucha del Moncada, conocida perfectamente por
nuestro pueblo; una dictadura que duró unos siete años, desde el 10
de marzo de 1952 hasta el primero de enero de 1959: cinco años,
cinco meses y cinco días transcurridos desde el ataque al Moncada
hasta el triunfo, una coincidencia de tres cinco.
Periodista: Constituye un hecho inédito en la historia de la
humanidad que los principales líderes de un proceso revolucionario
puedan ver después de 50 años del triunfo los frutos de las ideas
por las que se luchó y continúen trabajando para seguir
consolidándolas. ¿En el plano personal qué sentimientos experimenta
usted hoy?
Raúl Castro: Cuántas cosas, sentimientos, sensaciones,
vivencias han pasado en estos 55 años desde el Moncada. Nos ha
tocado vivir esta época, la más gloriosa en la historia de esta
nación, la de la gran tensión, y hoy somos respetados.
El pueblo de Cuba se siente orgulloso de sí mismo, se siente
seguro de sí mismo, está orgulloso de su Revolución, con un sentido
de pertenencia de su Revolución.
Periodista: Usted ha hablado en reiteradas ocasiones del tema
del bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba, que casi cumple
medio siglo y que ha costado al gobierno cubano y a su pueblo años
de lucha y de resistencia; también del complejo panorama
internacional de guerra, de desunión, de desastres naturales. Cuba
hoy, a 50 años de Revolución, ¿qué estrategias implementa hacia lo
interno, para seguir defendiendo la Revolución socialista que
construimos?
Raúl Castro: Ante todo, basarnos en nuestros propios
esfuerzos —ya eso lo ha expresado Fidel hace rato—, y sobre todo
después que nos quedamos solos, después de la disolución del campo
socialista; la necesidad de basarnos en nuestro propio trabajo. Ya
lo dijo Fidel en la magnífica definición del concepto Revolución
aquel primero de mayo del 2000, en la Plaza de la Revolución, en La
Habana.
Cuestión vital es desarrollar las producciones internas,
incrementar las exportaciones, producir todos los alimentos que se
puedan producir en este país, ahorrar. Nadie, ni una persona ni un
Estado, puede gastar más de lo que produce, sería dejarles a
nuestros hijos y nietos una gigantesca deuda; no es ético, no hay
derecho.
Hemos resuelto muchos problemas, pero el propio desarrollo trae
aparejado otros nuevos.
La tasa de natalidad es baja. Al cierre de este año se ha
incrementado algo, la cifra sobrepasa en 10 mil nacimientos los del
año pasado, es poco todavía.
La esperanza de vida se ha elevado. Tenemos miles, decenas de
miles, cientos de miles de personas en la tercera edad. Igual que es
necesario hacer círculos infantiles para los niños —que como ya
sabes, no alcanzan, muchos se cerraron, otros se vieron afectados—,
ya a cierta edad hay que hacer casas para los abuelos, que se pasen
el día en dichas casas y por la noche vayan a su propio hogar con el
resto de la familia; pero hay casos en que ya eso no podrán hacerlo
por su edad avanzada, tienen que estar con la familia y es difícil
para la familia cuando ya se llega a cierta edad, habrá que hacer
más asilos.
La esperanza de vida es una gran ventaja. Cuando atacamos el
Moncada, andábamos en 59 años de esperanza de vida y hoy estamos en
77,97. La mortalidad infantil disminuye.
Hay muchas cosas positivas que traen aparejados nuevos problemas
que tenemos que enfrentar.
No hemos tenido paz, no hemos tenido tranquilidad. El enemigo
dice que el socialismo ha sido un fracaso. ¿Por qué no nos dejan
tranquilos para luchar en igualdad de condiciones? Pero no ha sido
ningún fracaso, ni siquiera en estas condiciones. Ha sido un
incesante batallar.
Hemos tenido que dedicar gigantescos gastos a la defensa, porque,
como ya hemos dicho en otras ocasiones: para nosotros evitar la
guerra equivale a ganarla; pero como hemos añadido: para ganarla,
evitándola, hay que derramar ríos de sudor y no pocos recursos,
miles de kilómetros de túneles; menos los barcos de guerra, todas
las unidades están bajo tierra. Eso cuesta, eso da seguridad.
Por mucho que puedan bombardear un día, por mucho que puedan
bloquearnos, el problema es que para resolver el problema de Cuba
hay que desembarcar, y ahí es cuando estemos de igual a igual,
soldado a soldado, la cosa es diferente.
Yo no quisiera ver ni en un laboratorio lo que sería una agresión
a Cuba por parte de Estados Unidos, porque el precio que tendría que
pagar nuestro pueblo sería muy caro, muy elevado. Aunque Martí lo
dijo: la libertad cuesta muy caro y hay que resignarse a vivir sin
ella o estar dispuesto a pagar el precio que sea necesario. Y ya se
sabe lo que hemos hecho nosotros: desde hace más de un siglo hemos
estado dispuestos a pagar el precio que sea necesario, lo hemos
pagado.
Pero tenemos que ahorrar, tenemos que eliminar gratuidades. Si
queremos equilibrar los salarios en el justo papel que deben
desempeñar, hay que, paulatinamente, o simultáneamente, ir
eliminando gratuidades indebidas, que fueron surgiendo por aquí y
por allá, y subsidios excesivos. El Estado siempre tiene necesidad
de ir subsidiando para ir equilibrando, ayudando a los de menos
ingresos, por un motivo o por otro, siempre tiene que haber
subsidios en una cosa u otra, pero no abusar de eso. Nadie se
acuerda de lo que recibe de subsidios y de gratuidades, solo se
lleva la cuenta de lo que se recibe en el salario mensual, y esa
cuenta está mal sacada. Tenemos que aprender que dos y dos son
cuatro, no cinco; a veces, tal vez en el socialismo, dos y dos da
tres. Esas son cuestiones fundamentales.
Tenemos que saber que hemos estado viviendo y tenemos que
continuar viviendo en una situación tensa y difícil; se nos viene
encima, la tenemos ya, un mundo turbulento, con una crisis económica
y financiera que se sabe cómo empezó, pero no se sabe ni cuándo ni
cómo terminará, mucho peor y más grave que la de hace 80 años, en la
década del veinte del siglo pasado; afectará a todos, y, como es
natural, a los países más pobres, y dentro de los países ricos, a
los ciudadanos más pobres. Tal vez nosotros, en algunos aspectos,
seamos menos afectados. Tenemos un pueblo entrenado, más del 70% de
la población nació en condiciones de bloqueo; si hay algún país que
está entrenado para resistir situaciones de este tipo somos nosotros
y está demostrado que vivimos.
Tenemos que darle el verdadero valor al trabajo, y podemos
quedarnos roncos hablando y predicando ese concepto, que si no
tomamos las medidas para que las personas sientan la necesidad vital
de trabajar para satisfacer sus necesidades, no acabaremos de salir
de este bache, y saldremos.
Quizás no podamos resolver muchos de los problemas con la rapidez
que se requiere. Hay que trabajar, hay que ponerse para ese concepto
que es trabajar, crear y ahorrar. Esa es la situación, creo que se
entenderá. Son verdades, por duras que sean, nosotros no podemos
edulcorarlas, tenemos que decirlas.
Tenemos para el 2009 grandes tareas: continuar el reparto en
usufructo de las tierras; se ha avanzado, ya salimos de las primeras
trabas iniciales que nos encontramos por hábitos atávicos de
burocracia. Vamos saliendo por lo menos, en parte, de los daños
ocasionados en la producción agrícola, por los tres terribles
huracanes que nos azotaron.
Esos huracanes nos costaron un poquito más de 9 700 millones de
dólares —y nunca se suele sacar la cuenta exacta, porque es muy
difícil, de los daños que nos ocasionaron—, lo que equivale a
alrededor del 20% del Producto Interno Bruto del país. Se sacaron
las reservas que teníamos para alimentar a la población, no hay
quejas de ese aspecto. No podremos en muy poco tiempo resolver las
deudas de viviendas que tenemos de viejos huracanes del año 2002,
2005, más las nuevas viviendas destruidas; hasta que en todo el país
no tengamos casitas que puedan resistir, con sus placas, y que
puedan resistir los huracanes cada vez más frecuentes y violentos,
tendremos esta situación.
Hemos decidido que en muchos lugares de las costas, sobre todo,
en la costa sur, donde son continuos y repetitivos los huracanes o
penetraciones del mar que destruyen viviendas, construirlas más
atrás. La población quiere que se le haga en el mismo lugar donde
las tenía, viene otro fenómeno de este tipo y volvemos a la misma
situación. En Cuba, cualquier cosa sirve como casa por el clima,
pero no para resistir los huracanes. Ya vamos experimentando que son
más frecuentes y más violentos por las conocidas razones de la
alteración del clima, fundamentalmente, por la irracionalidad
humana, problema aún no resuelto.
Estamos llenos de optimismo, siempre hemos sido optimistas hasta
en los peores momentos, lo aprendimos de Fidel, desde cuando —hizo
50 años el pasado 18 de diciembre—, con sus dos fusiles unidos a los
cinco que yo llevé, me hizo la famosa pregunta: "¿Cuántos fusiles
traes?" "Cinco." "Y dos que tengo yo, siete. ¡Ahora sí ganamos la
guerra!" Siempre fue igual, sacaba fuerzas de donde parecía que no
había posibilidades de ningún tipo, ni de sobrevivir ni de seguir
avanzando. Eso es una historia constante.
Estos 50 años son años heroicos. Los que tuvimos el privilegio de
vivirlos conscientemente y participar activamente en todos esos
grandes acontecimientos, junto con nuestro pueblo, tenemos que
sentirnos orgullosos de todo lo que hemos vivido, esa gloria que no
podemos mancillar, que no podemos dejar caer, que tenemos que
continuar, porque el imperialismo está ahí.
Periodista: A partir del reciente resultado de las elecciones
presidenciales en Estados Unidos, varios analistas en la prensa
internacional especulan que existen expectativas de cambio con la
asunción a la Casa Blanca de Barack Obama. ¿Cuál es su apreciación?
Raúl Castro: Ahora hay un presidente que ha levantado
esperanzas en muchas partes del mundo; pienso que esperanzas
excesivas, porque aunque sea un hombre honesto, y creo que lo es, un
hombre sincero, y creo que lo es, un hombre no puede cambiar los
destinos de un país, y mucho menos —un hombre solo, me refiero— a
Estados Unidos. Podrá hacer mucho, podrá dar pasos positivos, podrá
hacer avanzar ideas más justas, podrá frenar la tendencia, casi
ininterrumpida desde el surgimiento de Estados Unidos, en que casi
todos los presidentes han tenido su guerra, o sus guerras. Dijo que
va salir de Iraq, buena noticia. Dice que va a duplicar las fuerzas
en Afganistán, mala noticia. Las soluciones de los problemas del
mundo no pueden ser a base de guerra.
Considero que con Afganistán no hay solución, salvo una: dejar
quietos a los afganos. Por allí solo entró y salió ileso Alejandro
Magno, será porque se casó con una princesa afgana, pero, sobre
todo, porque se fue rápido. Ahí los ingleses sufrieron un descalabro
en el siglo XIX; en el siglo XX los soviéticos sufrieron su
descalabro, que vivimos todos nosotros, y en el siglo XXI los
norteamericanos y los que con ellos se queden en Afganistán sufrirán
también su descalabro. Son realidades, y eso es negativo.
Los gigantescos recursos que se dedican a las cuestiones
militares, a las guerras, desde la guerra de Viet Nam... ¿Para qué
la guerra de Viet Nam? ¿Para qué la agresión? ¿Para qué cerca de 60
000 muertos norteamericanos? Ignoro la enorme cantidad —debe ser dos
o tres veces mayor— de inválidos, heridos, mutilados. ¿Para qué 4
millones de vietnamitas muertos, de ambas partes? ¿Qué objetivos?
¿Qué lograron? ¿Para qué el bloqueo a Cuba 50 años, qué han logrado?
Nos han fortalecido más, nos sentimos más orgullosos, nuestra
resistencia, somos más fuertes, estamos más confiados.
Ojalá me equivoque en mi apreciación. Ojalá el señor Obama tenga
éxitos; en cuanto a nosotros tenga éxitos, pero en una política
justa, y que ayude a resolver, por el poderío que tienen, los graves
problemas del mundo.
Nuestra política está definida: el día que quiera discutir,
discutimos, en igualdad de condiciones, como ya he dicho, sin la más
mínima sombra a nuestra soberanía y de igual a igual. Y como suele
suceder o solía suceder que a cada rato venía alguien a pedir que
hiciéramos un gesto, como también recibí una carta de un ex
presidente que sugería que se aproximaban cambios ante las
elecciones presidenciales en Estados Unidos y que era bueno que Cuba
hiciera algunos gestos, con la misma amabilidad que me escribió le
contesté: La época de los gestos unilaterales se acabó; gesto por
gesto. Y estamos dispuestos a hacerlo cuando lo decidan ellos, sin
intermediarios, directamente. Pero no estamos apurados, no estamos
desesperados, y, por supuesto, ya lo dijimos y lo dijo Fidel también
desde hace años: no discutimos con garrote y zanahoria, ya eso pasó,
ya eso era otra etapa.
Esa es nuestra posición, seguiremos a la espera pacientemente.
Cosa increíble que con el temperamento de los cubanos aprendamos a
tener paciencia; la tenemos, y por lo menos en esto lo hemos
demostrado.
Periodista: Durante estos cincuenta años los Estados Unidos
han hecho lo imposible por aislar a Cuba del mundo. Recientemente
nuestro país ha roto ese aislamiento de los mecanismos regionales de
integración con el ingreso al Grupo de Río. ¿Qué representa ese
hecho para Cuba?
Raúl Castro: Fue muy emocionante cuando en el estado de
Bahía, Brasil, donde se celebraron tres de las cumbres en que
participé, en presencia de la casi totalidad de los jefes de Estado
de América Latina y del Caribe, que por primera vez en la historia
se reúnen sin la presencia de fuerzas extrarregionales —dígase
Canadá, Estados Unidos o Europa—, cuando yo dije con bastante
emoción que lo que lamentaba era que Fidel no estuviera sentado allí
en ese momento, fue una ovación generalizada de todos. Ese fue un
gran reconocimiento y una gran alegría de nosotros que captó el
pueblo, porque fue un reconocimiento a nuestra resistencia, como yo
dije: "¡Estamos aquí porque resistimos, resistimos medio siglo!" y,
por supuesto, hay que estar listos para resistir medio siglo más.
La vida es un permanente batallar, es un eterno luchar, hay
quienes se cansan y después reniegan de lo que hicieron; por suerte
pocos. El pueblo se mantiene, y así mantendrá por siempre su
Revolución. Precisamente, un ejemplo de resistencia son nuestros
Cinco Héroes que ya cumplieron diez años de injusta prisión en
cárceles norteamericanas.
Periodista: Sobran las razones para un día como hoy celebrar
el 50 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana. ¿Cómo rendirá
usted homenaje a esta conmemoración?
Raúl Castro: Pienso esta noche, a las 12:00 estar en el
Mausoleo de los compañeros caídos en el Segundo Frente o que fueron
enterrados allí posterior al triunfo. Quiero depositarles flores a
ellos, a Vilma también; escuchar con ellos los cañonazos del 50
aniversario de la gran alborada y el Himno Nacional. Y mañana
temprano, en nombre de Fidel, ponerles unas flores a Martí, a los
caídos en el Moncada, a los caídos en la lucha clandestina, a Frank
País y a los internacionalistas santiagueros en homenaje a los de
todo el país. Lo haré contento, emocionado y lleno de optimismo en
el futuro.
Periodista: Muchas gracias y felicidades por el 50
aniversario del triunfo de la Revolución.
Raúl Castro: Gracias a nuestro heroico pueblo.