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— Autoridades gubernamentales de países árabes multiplicaron hoy el
rechazo al gobierno israelí como parte de las reacciones contra la
agresión a Gaza, que suelen ser más radicales en la medida que crece
la movilización popular.
Mientras en Egipto el gobierno dialogó con representantes
europeos para tratar de conseguir un cese inmediato de los ataques
hebreos, en el centro de El Cairo era evidente el fuerte despliegue
de policías antimotines en previsión de nuevas demostraciones.
Como norma, las críticas a Israel se dirigen también al gobierno
de Hosni Mubarak, al que sus opositores acusan de colaborar con el
estado hebreo por mantener cerrada la frontera con Gaza, pese a que
ha enviado ayuda material y socorrido a decena de heridos.
En las calles de la propia Ramalah, sede del gobierno del
presidente palestino, Mahmoud Abbas, y en otras ciudades de
Cisjordania ocupada, miles de personas presionaron por el cese de la
agresión y abogaron por la unidad de las facciones palestinas.
Igualmente, miles de personas se concentraron en Beirut para
repudiar el veto a una resolución en la ONU que pedía el fin de la
beligerancia, actitud que el presidente del parlamento libanés,
Nabih Berri, consideró esperada y nada extraña.
Según Berri, para la ONU es sabido que Israel es una excepción y
una entidad que no se somete a las resoluciones del Consejo de
Seguridad, y el sufrimiento de los palestinos en Gaza es el destino
de los pueblos que defienden su victoria con sus propias manos.
Un avión libanés con 20 toneladas de ayuda médica arribó el
domingo a la capital jordana a la espera de recibir autorización
israelí para trasladarla a Gaza.
La junta militar golpista que gobierna en Mauritania, por otra
parte, llamó hoy a consultas al embajador del país en Israel en
protesta contra la matanza que ha dejado casi 600 muertos y unos dos
mil 500 heridos, según recientes estimados conservadores.
El régimen de facto en Nouakchott heredó la relación con Tel Aviv
iniciada desde 1999, cuando el estado oesteafricano se convirtió en
la tercera nación de la Liga Árabe con vínculos diplomáticos con los
judíos, después de Egipto (1979) y Jordania (1994).
El canciller de la monarquía hashemita, Salah Bashir, aseguró que
Ammán revisará su nexo con el Zahal ante la gravedad de la escalada
militar, mientras los gobiernos de Arabia Saudita y Sudán enviaron
sendos aviones con alimentos y insumos sanitarios para las víctimas.
Asimismo, Irán arreció la repulsa a lo que definió como ataque
criminal y bárbaro, y aunque carece de relaciones formales con
Egipto, le comunicó su disposición de recibir heridos palestinos o
atenderlos en un hospital de campaña que instalaría en este país.
Junto con los contactos en Damasco del presidente sirio, Bashar
Al-Assad, con una delegación de la Asamblea Mundial de Eruditos
Islámicos (Ulemas), el canciller Walid Al-Moallen defendió la
necesidad de unidad árabe-musulmana a todos los niveles para frenar
la agresión.
Israel probó que desprecia la paz, subrayó Al-Moallem para luego
reiterar que se suspende indefinidamente las negociaciones
indirectas con Tel Aviv con la mediación de Turquía.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, advirtió este
lunes a los hebreos que están cometiendo un acto inhumano en la
franja costera que no quedará impune e hirió las relaciones con
Ankara.
También el canciller de Yemen, Abu Bakr al-Qirbi, acusó a la
comunidad internacional de ser parcialmente responsable por la
guerra genocida contra los palestinos, y emplazó a la UE a jugar un
rol positivo para que la ONU adopte una moción que acabe con la
guerra.