Con
una inmensa bandera cubana como fondo, todos los bailarines y
decenas de globos blancos, azules y rojos, que simbolizan nuestros
colores patrios, se ponía punto final a la hermosa Gala del Primero
de Enero, que desde la sala García Lorca del Gran Teatro de La
Habana, saluda siempre el triunfo de la Revolución, en esta ocasión
con una connotación especial: el aniversario 50 de esa gesta
histórica.
La tarde abrió con el otorgamiento del Premio Anual del Gran
Teatro de La Habana que en el 2008 recayó en la destacada soprano
cubana María Eugenia Barrios, "por su entrega profesional a la Ópera
de Cuba y al Teatro Lírico, la excelencia de su arte vocal con un
selectivo repertorio nacional e internacional, así como por su
generosa dedicación a la enseñanza del canto que le ha consagrado
como una maestra excepcional de varias generaciones", como se
expresa en el acta del jurado que estuvo presidido por Alicia
Alonso, e integrado por Armando Suárez del Villar, Miguel Barnet,
Erick Grass y Jesús Gómez Cairo. Desde 1985, el importante galardón
se ha concedido a destacadas personalidades del arte cubanas y de
otros países.
Asimismo, se dieron a conocer las inclusiones en el Libro de
Honor del GTH.
La gala exhibió una obra épica que marcó un tiempo del BNC desde
décadas atrás, en momentos de exaltación patriótica y movilizaciones
del pueblo en Revolución, el ballet Avanzada, de Azari
Plizetski sobre el original de Barcovski, llenó la escena de la mano
de jóvenes figuras, lideradas por el excelente José Lozada, quienes
interpretaron con ímpetu y fuerza la singular coreografía. Después
apareció una lírica pieza de Alicia Alonso estrenada en el pasado 21
Festival: A la caída de la tarde, basado en el poema
sinfónico del célebre compositor dominicano José Dolores Cerón, que
resultó un momento de mucha plasticidad y fue ampliamente
ovacionado.
Cerró la primera tarde del GTH el segundo acto de Cascanueces,
que fue protagonizado por una pareja de lujo del BNC: los primeros
bailarines Anette Delgado y Joel Carreño, quienes en los papeles del
Hada Garapiñada y Su Caballero dejaron una estela de aplausos que
reconocía su clase y desempeño en las difíciles variaciones.
Reconocimiento especial también para Maikel Hernández, Yonah Acosta
y Eliécer Pérez, en la Danza rusa, que fue bailada con
destreza, así como Yinet Fernández, casi perfecta en la Danza
árabe. Feliz jornada de las jóvenes generaciones de la compañía
que pusieron de relieve su clase y la continuidad de la obra de sus
antecesores como regalo en este Aniversario 50.