El elevado número de aves que arriban cada año a la península de
Guanahacabibes, en el extremo occidental cubano, la convierten en
uno de los más importantes corredores migratorios de Cuba.
Ello despierta el interés de científicos, especialmente la
procedencia y características de esas especies, que llegan al lugar
atraídas quizás por las características de la región, una de las
seis Reservas de Biosfera del archipiélago cubano.
En su tránsito de Norte a Sur del continente americano y en el
sentido opuesto se refugian los ejemplares en esta tierra de costas
inhóspitas y leyendas insospechadas. Las provenientes de Estados
Unidos son más abundantes.
Estas aves son -en la mayoría de los casos- de tamaño pequeño y
colores diversos; en Guanahacabibes ocupan todo el mosaico vegetal,
ya que habitan temporalmente en bosques, manglares, en la flora de
ciénaga y en la vegetación de costa, donde recobran fuerzas para
continuar la ruta de la emigración.
Entre las más asiduas sobresalen las llamadas Candelita, Señorita
de Monte, el Cardenal, Bijirita trepadora y Bien te Veo, mientras
prefieren los insectos para alimentarse, aunque la dieta incluye
además semillas y frutos de diversos arbustos.
Existen variadas hipótesis sobre las causas que provocan la
migración de los pájaros, pero hasta el momento la más convincente
es la referida al descenso de las temperaturas, propio del invierno,
que ocasiona cambios muy bruscos en el hábitat y en la alimentación.