Expertos de la provincia de Pinar del Río priorizan el resguardo
de las principales especies arbóreas del área protegida Sabanalamar-San
Ubaldo, asiento de uno de los dos bosques de arenas blancas
existentes en Cuba.
Los especialistas, de la empresa de protección de la flora y la
fauna en este territorio occidental, practicaron estudios con el
objetivo de preservar valores del pinus tropicalis, el caribaea y el
quercus oleoides, verdadero roble cubano, entre otras.
Con cinco mil 212 hectáreas, la reserva florística manejada
Sabanalamar-San Ubaldo comparte 354 con el mar y su importante
ecosistema de manglar, con límites que se extienden hasta cerca del
poblado costero de Cortés.
Entre las más de 160 especies de la flora, casi la tercera parte
endémicas, se encontraron hace algún tiempo nuevos ejemplares de la
plynia octoclade, en peligro de extinción.
En el sitio existen lagunas donde se localizan vegetaciones
típicas de ese hábitat, incluidas plantas acuáticas y nueve especies
insectívoras, pertenecientes a los géneros drosera, pinguícola y
utricularia.
Sabanalamar posee, además, una estación biológica, donde es
preserva y se multiplica el cocodrilo americano (Cocodrylus acutus),
ejemplar que -no obstante ser fuerte- resulta muy débil en el medio
natural, por lo que se asegura mejor su reproducción en cautiverio.
De esta forma, se mantiene su continuidad y permite a los
biólogos hacer los trabajos pertinentes para que los individuos de
esa especie sean devueltos a lugares con características semejantes
o iguales a su hábitat natural, una vez que alcancen la talla y edad
adecuadas para sobrevivir sin la ayuda humana.