Para
el campesinado la Revolución es vida, parece decirme Miguel Ángel
Saínz Serrano, primero con sus ojos y después con todas las
palabras. Vida que realmente comenzó aquel Primero de Enero hace 50
años.
Entonces este gibareño, hoy diputado a la Asamblea Nacional del
Poder Popular por ese municipio holguinero, tenía 11 años y a duras
penas estudiaba una especie de enseñanza primaria, que a pesar del
empeño de sus padres y la maestra, poco le aportaba. Subsistir se
hacía difícil, hasta soñar costaba trabajo, dice.
Inclinado por el campo, tempranamente prefirió acompañar a su
padre y a su abuelo en el surco.
La mencionada fecha puso fin a la pesadilla, pues como él mismo
reconoce, con la Revolución fue que llegaron los sueños.
"Nada me asustaba. Se trata de una gesta que desde el día del
triunfo, e incluso antes, ofrecía confianza, asegura Miguel Ángel. Y
añade: Luego de instruirme elementalmente en lo personal, hasta pude
impartir clases para adultos; también me incorporé al 4to. llamado
del Servicio Militar.
Me formé las aspiraciones lógicas de muchos campesinos y
trabajadores agrícolas, enfatiza; y las hemos logrado: tenemos
seguridad en el empleo, mejores condiciones de vida y de trabajo
para nosotros y la familia, apoyo del Estado¼
Sí, los sueños de Miguel Ángel se han hecho certeza y han llegado
más lejos. Hoy dirige la Cooperativa de Crédito y Servicio Félix
Rojas y es miembro del Buró Provincial de la Asociación Nacional de
Agricultures Pequeños, ANAP.
Se siente agradecido, y en reciprocidad no encuentra otra
respuesta que repetirme una y otra vez: "tenemos el compromiso de
producir con eficiencia."