Delirio en Loma Azul

Juan Antonio Borrego

Aunque apenas había cumplido los ocho años de vida a Teovaldo de la Paz todavía le suenan en los oídos los "Vivas" que lo despertaron aquella madrugada en Loma Azul, un intrincado paraje de Sierra Maestra, casi recostado a la base del Pico Turquino.

Foto:Jorge Luis GonzálezTeovaldo de la Paz Vanegas es recogedor de desechos sólidos en Bayamo y Diputado a la Asamblea Nacional por ese municipio.

Su padre andaba trotando por las lomas desde las dos de la madrugada, pero tan pronto lo sorprendió la noticia que a la postre cambiaría la suerte de toda la serranía, regresó volando para reunirse con los suyos y festejar la buena nueva: "Batista huyó —le dijo a los vecinos de la sitiería—, yo lo oí por la radio en Rancho Claro".

No teníamos donde caernos muertos, pero ese día hubo puerco y fiesta en la loma, relata Teovaldo, quien al cabo de medio siglo y con la humildad de la Sierra todavía a cuestas ha representado a los trabajadores de los Servicios Comunales en el Parlamento cubano en las últimas tres legislaturas.

"Viví 25 años en la loma, pero cuando bajé al Servicio Militar me quedé en Bayamo, allí me casé, armé una familia, mis tres hijos ya se graduaron y trabajan, yo llevo 31 años en Comunales. La gente dice que recoger la basura es la última carta de la baraja, pero aquí me hice militante del Partido, delegado de circunscripción, delegado a la Asamblea Provincial y hasta Diputado."

 

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