Alicia Alonso

Como si Cuba entera estuviera en mi pecho

Pedro de la Hoz
pedro.hg@granma.cip.cu

Apenas Alicia Alonso supo que el sátrapa había sido derrocado por el Ejército Rebelde, quiso regresar a La Habana desde Estados Unidos, país en el que ya ocupaba una altísima jerarquía artística. Sin embargo, no pudo hacerlo de inmediato. Debía cumplir un contrato en los primeros días de enero de 1959 con el American Ballet Theater, compañía para la que bailaba en esos momentos.

"El mismo primero de enero de 1959, en Chicago, me había comprometido con los compañeros del movimiento revolucionario en acudir a un estudio de televisión para hacer un llamado a la opinión pública acerca del peligro que entrañaba para la juventud cubana el aumento de la represión por parte de los esbirros de Fulgencio Batista, cuyas prácticas criminales se incrementaban a medida que el régimen iba cediendo terreno", cuenta la extraordinaria artista al evocar aquellas circunstancias medio siglo después.

"Ya estaba lista bien temprano en la mañana cuando alguien me dijo: Batista huyó, los rebeldes están en Santiago, se acabó la tiranía. Algo muy grande sentí por dentro, como si Cuba entera estuviera en mi pecho".

Pude al fin regresar a la Isla el 11 de enero. Sentí mucho perderme la entrada de los barbudos a La Habana. Pero desde que supe que la Patria había sido liberada, preparé las maletas para partir en la primera oportunidad.

La efervescencia de esos tiempos iniciales se reflejó prontamente en nuestro espíritu de trabajo. Además, tuve la dicha de que el sueño de situar el ballet como una de las expresiones culturales más importantes en la nueva realidad revolucionaria comenzara a cumplirse muy pronto.

 

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