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El gobierno boliviano establece a partir de hoy que todos los
vehículos con matrícula extranjera deben pagar el precio
internacional de la gasolina y el diesel, medida destinada a frenar
el contrabando de carburantes.
Los referidos combustibles cuestan en el territorio nacional
alrededor de 50 centavos de dólar por litro, mientras en países como
Perú y Brasil los venden por hasta seis veces ese valor, advirtió el
superintendente de Hidrocarburos, Guillermo Aruquipa.
De acuerdo con el funcionario, semejante situación genera
desabastecimiento interno, el cual deriva en malestar y protestas
ciudadanas.
La decisión rige para surtidores ubicados a un máximo de 50
kilómetros de las fronteras estatales, agregó el directivo, quien
aseguró que los choferes de automóviles con placas locales
continuarán abonando los montos actuales.
Según Aruquipa, la medida respaldada por el Decreto Supremo 29814
se suma al plan gubernamental Puño de Hierro, encaminado a detener
el trasiego ilícito de carburantes, en ocasiones vinculado con el
narcotráfico.
Dicha orden prevé sanciones para los suministradores que la
incumplan, entre ellas la suspensión de la licencia de venta durante
tres meses y la revocación definitiva de la misma en caso de
reincidencia, alertó.
Este domingo el ministro de Hidrocarburos, Saúl Ávalos, denunció
el contrabando de combustibles en zonas fronterizas de Bolivia y lo
consideró una de las principales causas de la falta de gasolina y
diesel en departamentos como Santa Cruz y Cochabamba.
Otras cuestiones que inciden en la carencia son el aumento del
parque automotor y la explotación de muchos vehículos viejos,
mayores consumidores de carburantes, añadió.
El gobierno boliviano destina anualmente 380 millones de dólares
a la subvención del diesel, en aras de mantenerlo a precios
asequibles a la población.