Temas beisboleros

El cambio, ¿un lanzamiento en extinción?

ALEJANDRO PANTÍN DOMÍNGUEZ

Cuando comencé a estudiar el béisbol en el Instituto Superior de Cultura Física Manuel Fajardo, recuerdo que en la primera clase sobre los lanzadores el profesor hizo una pregunta que pocos respondieron. ¿Cuáles son los tres principales lanzamientos de un pitcher? A lo que él mismo contestó: la recta, la curva y el cambio de velocidad.

Vera y Yulieski, dos de los mejores exponentes de este lanzamiento.

Al escuchar la respuesta quedé algo sorprendido, porque uno de estos se ve poco en nuestras Series Nacionales: el cambio de velocidad, y comencé a investigar sobre este hecho.

Cuando hablamos del cambio de velocidad no nos referimos a un lanzamiento a 60 millas por hora (mph), o un globo, como se dice en buen cubano, sino a cómo los serpentineros son capaces de ponerle y quitarle a la bola. Una recta a 90mph y otra a 80mph se convierten en dos bolas totalmente diferentes. La clave está en qué momento debe emplearse cada una.

El cambio se realiza con los mismos movimientos y aceleración del brazo que la bola rápida, condición principal para confundir a los bateadores. Este lance llega a ser un arma mortal cuando los monticulistas lo dominan y son capaces de darse cuenta en qué instante y situación hay que utilizarlo.

En ocasiones he escuchado el concepto de que siempre se tira en zona mala, y esto no es tan así. Por ejemplo, un bateador en la cuenta de dos bolas sin strikes, por lo general espera un envío rápido en zona buena, a lo que muchos llaman el automático. ¿Qué ocurriría si le viene un cambio en zona buena? Haría un swing adelantado, sin encontrar la bola, o conectaría un foul halando la pelota para su mano.

El perfeccionamiento de este envío ayuda eficazmente al pitcher en situaciones difíciles, ya que contribuye a sacar de paso a los que tratan de conectar batazos largos. En el béisbol de Grandes Ligas se acaba de retirar Greg Maddux, un hombre que lo dominó a la perfección durante años, y lo ayudó a obtener más de 300 victorias. Según él, no se gana solamente tirando duro.

En nuestro clásico nacional hay pocos que dominan lo antes expresado, y al buscar los números de algunos de esos hombres observé a dos que se encuentran entre los mejores de nuestro país. Son los casos de Norge Luis Vera y Yulieski González. El primero posee uno de los mejores récords de ganados y perdidos de nuestras Series Nacionales. El segundo, uno de los zurdos más sobresalientes, ambos integrantes de los últimos equipos Cuba.

Nuestros serpentineros deberían trabajar más sobre este tema, y combinar mejor sus envíos hacia el plato, algo importante a la hora de subirse en el box. Muchos han denominado como un arte lo que hacen sobre la lomita estos hombres, entonces por qué no tratar de combinar cada lance como un pintor combina los colores con su pincel o como un músico combina sus notas en su instrumento.

 

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