.— El gobierno del Movimiento al
Socialismo (MAS) impulsa transformaciones políticas, económicas y
sociales que tropiezan con la agresividad de la derecha boliviana,
la cual recibe el respaldo de influyentes factores internos y
externos.
Desde sectores radicales de la oposición llegan permanentes
ataques contra la Revolución y lo hacen sobre cuestiones sensibles
para la ciudadanía, advirtió el ministro de la Presidencia, Juan
Ramón Quintana.
En una entrevista concedida a Prensa Latina el funcionario
denunció falsas acusaciones de corrupción y manipulaciones en torno
a los temas del suministro de combustibles y el combate al
narcotráfico.
También buscan enfrentarnos a la Iglesia y a los medios masivos
de comunicación, precisó.
Según el titular, tales acciones son apenas la cara visible de
una descomunal campaña.
Hoy en día la derecha se ha montado en esos jinetes para
desacreditar al gobierno y a sus líderes, mostrándolos ante la
opinión pública como entes autoritarios, carentes de transparencia e
incumplidores de promesas, expuso.
La refundación boliviana lanzada por el MAS tiene actualmente su
pilar en una nueva pero asediada Constitución Política del Estado,
sujeta a referendo el próximo 25 de enero.
Un texto garante del respeto de los derechos humanos y las
autonomías departamentales, defensor de un Estado multinacional sin
exclusiones y promotor del acceso a los servicios básicos constituye
la apuesta del presidente Evo Morales, apoyada por la inmensa
mayoría de la población.
Trabajamos de manera incansable y con múltiples estrategias para
socializar las virtudes del proyecto, explicó Quintana.
Eso significa -apuntó- tener en cuenta las particularidades de
cada lugar y tratar de vincular la Ley Suprema con las expectativas
de cambio de las personas.
De acuerdo con el ministro de la Presidencia, la nueva carta
magna encuentra un fuerte rechazo de la oposición respaldada por
entidades no gubernamentales financiadas desde Estados Unidos.
Organizaciones como la Agencia estadounidense para el Desarrollo
Internacional, conocida por sus siglas en inglés USAID, llegan a
remotos parajes de nuestra geografía en función de sembrar
inestabilidad y confusión, fustigó.
Quintana expresó que la presencia de esas agrupaciones
extranjeras es mayor en el oriente, donde la derecha es más activa y
violenta.
La complicidad foránea llegó desde el propio Washington, postura
que obligó al mandatario a expulsar al embajador norteamericano en
La Paz, Philip Goldberg, y a la Agencia Antidrogas de ese país.
Otro factor acompañante en los ataques de los enemigos de las
transformaciones sociales es la confabulación de algunos periódicos,
emisoras radiales y canales de televisión, dijo a Prensa Latina.
Según el titular, dichos medios con frecuencia dan la impresión
de ser un partido político, amparados -alegó- en la libertad de
expresión vigente en Bolivia.
En la últimas semanas portadas como Evo negoció luz verde con los
contrabandistas y otras dirigidas a desacreditar al MAS inundaron
diarios locales.
La campaña es de desgaste, a mediano y largo plazos, alertó el
funcionario, considerado uno de los hombres de confianza de Morales.
Para el ministro, primero buscan debilitar los resultados de la
consulta, pero admiten la inminente derrota en las urnas y por tanto
tienen además la mira en las elecciones generales de 2009, las
cuales ocurrirán de ganar el Sí en el referendo.
A pesar de tantas agresiones nos mantenemos firmes, analizando
respuestas y una contraofensiva, adelantó.
De acuerdo con Quintana, hay optimismo en el triunfo de la nueva
Constitución y en futuras batallas.
Contamos con el pueblo y su capacidad de resistir los embates
opositores, afirmó.