.— Un esperado discurso que apeló
más a los sentimientos humanos y de solidaridad dejó en ascuas a
Bélgica en la formación de un nuevo gobierno, luego de las palabras
del rey Alberto II la víspera.
Así, en pleno recogimiento familiar y en el día de plena
celebración navideña, la prensa local y la población en general se
resignó a aceptar lo que parecía inevitable: un país sin primer
ministro y negociaciones políticas empantanadas.
La dimisión el viernes pasado del gobernante cristiano demócrata
flamenco Yves Leterme, convirtió a Bélgica posiblemente en el primer
país del mundo en ser testigo de la caída de un dirigente político
como consecuencia de la crisis económica mundial.
A Leterme se le criticó por supuestamente presionar a la justicia
en relación con la venta de acciones del grupo financiero Fortis al
gigante bancario francés BNP Paribas.
El mensaje grabado del soberano anoche trató más bien de los
temas fundamentales relacionados con la trascendencia de la unidad y
en un país cada vez más escindido entre flamencos (el poder
económico) y los valones (francófonos con ascendencia política).
Ante un clima de confrontación, se hace más complicado elegir al
nuevo jefe de gobierno. Ya declinó el presidente de la Cámara de los
Diputados, el cristiano demócrata flamenco Herman Van Rompuy, y
tampoco es bien visto el ex primer ministro Jean-Luc Dehaene.
Eran a todas luces los mejores candidatos, pero ninguno tiene el
favor de la mayoría de uno y otro bando.
El rey Alberto II aceptó la dimisión de Leterme el lunes pasado y
confió la misión de formar un nuevo gobierno al ex primer ministro
Wilfried Martens, de 72 años, quien dijo que avanzaría en el tema
con paciencia.
Espero sinceramente que el sentido de la responsabilidad de cada
uno llevará a la formación de un nuevo gobierno capaz de afrontar
con eficacia los desafíos económicos, sociales y financieros
urgentes de nuestro país, declaró el rey.
La perspectiva de terminar con 178 años de historia merodea una
vez más el panorama de Bélgica y aunque la voluntad del rey Alberto
II es devolver al país la estabilidad.