En la capital

Sin complacencia por los resultados

María Julia Mayoral
ma.julia@granma.cip.cu

Foto: Yordanka AlmaguerCiudad de La Habana finaliza el 2008 con favorables resultados macroeconómicos, crece la producción mercantil, mejora la correlación entre salario medio y productividad¼ , hay superávit, pero el Partido no se llama a engaños: Los hechos y sus expresiones estadísticas, denotan, sobre todo, que se pueden hacer más y mejores cosas, aun en medio de fuertes tensiones materiales y financieras como las actuales.

No significa desconocer el esfuerzo de la población ni el empeño de numerosos cuadros, el Comité Provincial de la organización trató de sopesar con justeza los indicadores, y aún más: volver a cuestionar qué anda mal, dónde están las fallas, cuál debe ser la participación de cada cual en los procesos productivos y de servicios, cómo dar vida práctica al empeño de perfeccionar los métodos y los estilos de trabajo propios del Partido, el movimiento sindical, la Unión de Jóvenes Comunistas, la administración, el Gobierno¼

Esa fue la óptica del pleno realizado ayer por el Comité, bajo la conducción de Pedro Sáez, integrante del Buró Político y primer secretario del Partido en la capital.

En un grupo no despreciable de centros —evaluaron— persisten la falta de exigencia administrativa, la indisciplina laboral y el bajo aprovechamiento de la jornada, con perjuicios evidentes al cumplimiento de los planes y a la calidad de las ofertas, sin que "se haga sentir el trabajo de los núcleos del Partido y demás organizaciones", en el combate contra los problemas.

También fueron reiteradas las críticas a los procesos inversionistas por atrasos en la preparación de obras, insuficiente organización, baja productividad, inestabilidad en la entrega de recursos materiales, incumplimiento de los cronogramas de ejecución e inadecuada supervisión. Se cuestionó igualmente las deficiencias de los registros contables, las irregularidades en las cuentas por cobrar y pagar entre las empresas, la inestabilidad en el funcionamiento de Consejos de la Administración Municipal y la superficialidad con que son discutidos con los trabajadores los planes y presupuestos de la entidad donde laboran.

Ante esas realidades el Partido está obligado a aumentar la efectividad de sus métodos de dirección y control. Sáez recalcó que la cuestión no estriba en la cantidad de reuniones, ni de chequeos, sino en discutir directamente en cada sitio las situaciones específicas y de no dejar tareas a medias. Pasar por un lugar y dejar recomendaciones para luego no seguir al tanto de lo que allí sucede, es como no haber hecho nada, ilustró con el propósito de solicitar mayor constancia y visión integral en el desempeño de los cuadros.

Según criticó, a veces en un municipio destacan que efectuaron las reuniones programadas como si ello fuera sinónimo de buenos resultados en el trabajo; pero quién fue a discutir el problema en cuestión con la gente implicada, dónde quedó la labor de persuasión, el intercambio interpersonal. Los cuadros de la provincia, dijo, tienen que estar cada vez más en esa batalla en la base y no dejar solos a los compañeros con cargos en ese nivel de dirección.

No en balde concedió gran importancia a los encuentros que desde hace varios meses sostienen personalmente los primeros secretarios de los Comités Municipales del Partido con los secretarios de los núcleos, porque constituyen una oportunidad para discutir temas concretos, orientar y verificar el cumplimiento de las indicaciones.

Entre las fallas examinadas estuvo, además, las referidas a la selección y evaluación de los cuadros, así como a la promoción y preparación de quienes podrían ocupar esos puestos e integran las llamadas reservas. Aunque ha aumentado el rigor —agregaron— todavía hay dirigentes de "corcho"; un calificativo empleado por el pueblo para indicar cómo algunos cometen errores graves, pero "no se hunden" y vuelven a ser promovidos para realizar tareas de jefatura en otras empresas, entidades y sectores. Sobre el asunto, Sáez recalcó la necesidad de aumentar la vigilancia en todos los sentidos y de seguir adoptando medidas severas con los responsables.

Finalmente el Comité consideró que el 2008 fue un año de mucho trabajo y sacrificio en la capital, de resultados notables en lo económico y lo social, pero los habaneros esperan más de sí mismos y pueden lograrlo; hay numerosas reservas de inteligencia, de productividad y de espíritu de lucha por explotar.

 

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