Concluyó ampliación de la carretera de Siboney

José Antonio Torres

SANTIAGO DE CUBA.— Modernizar la imagen, desconcentrar el tráfico e incrementar seguridad vial figuran dentro de los principales propósitos de la ampliación de la carretera de Siboney, una de las labores de mayor envergadura constructiva que durante los últimos años se ejecutó en esta ciudad.

La terminación de la primera etapa tiene un marcado interés urbanístico, pues además de crear un doble acceso para evitar el embotellamiento en el horario pico, brinda una moderna solución a la zigzagueante geografía del tramo y al flujo diario de personas en la periferia del municipio más poblado del país.

La ampliación abarca los tres primeros kilómetros de esa histórica ruta, desde el entronque del segundo anillo de la circunvalación hasta la entrada del centro urbano Abel Santamaría, la segunda comunidad residencial de la Ciudad Héroe.

Daniel Despaigne Girón, vicepresidente del Consejo de la Administración, dijo a Granma que las respuestas constructivas a la cimentación, pavimentación y diseño se equiparan a la calidad y estética de las obras terminadas en esta zona de gran interés para el turismo y la economía santiaguera.

La puesta en práctica de alternativas rápidas, efectivas y adaptadas a las circunstancias, permitió concluir la nueva avenida en saludo al Aniversario 50 del triunfo de la Revolución y continuar avanzando en el ordenamiento vial de la segunda urbe en importancia de la nación.

En 1953 esta carretera fue utilizada por el Comandante en Jefe Fidel Castro en el trayecto hacia la Granjita Siboney, de donde partió junto a sus compañeros para asaltar el cuartel Moncada.

A sus dos lados permanecen, comos testigos del arrojo y ansias de libertad de los cubanos, los monumentos que perpetúan la memoria de decenas de jóvenes asesinados durante la última etapa insurreccional. Estos históricos sitios no fueron, ni serán alterados por la remodelación del entorno.

Con posterioridad al triunfo revolucionario, la vía fue reacondicionada, lo que permitió que en la década de 1980 se construyeran instalaciones turísticas y recreativas que como parte del Parque Baconao se pusieron al servicio y disfrute del pueblo.

Hoy permite el acceso a una de las principales reservas de la biodiversidad en el Caribe insular, al museo de la guerra hispano-cubano-norteamericana y a las ruinas de los cafetales de la Gran Piedra, declarados por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad.

 

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