El Gran Maestro (GM) cubano Leinier Domínguez, considera al año
que termina como el mejor de su carrera ajedrecística, aunque muchos
auguran que el 2009 debe ser aún superior para él.
Domínguez dijo a la AIN que, no obstante los días festivos,
continúa su preparación en su natal Güines para los dos compromisos
con que iniciará la cercana temporada: los súper torneos de Wijk aan
Zee, en Holanda, y Linares, en España.
Algunas de las razones que sustentan su satisfacción son
sobrepasar dos veces los dos mil 700 puntos Elo, fijar en dos mil
719 el récord para la Isla y titularse campeón mundial de partidas
rápidas.
Ya estoy trabajando para nuevos logros, pero creo que el 2008
siempre será especial, dijo Domínguez, situado en el lugar 21 del
ranking planetario y líder del Latinoamericano.
Su actuación en la Olimpiada Mundial de Dresde, en noviembre
pasado, fue quizás el pasaje más discreto de una etapa en que
también sumó la corona del Memorial Capablanca y los subliderazgos
en Sarajevo y Biel.
En la urbe germana defendió el primer tablero de su conjunto y
finalizó invicto con seis puntos en 10 partidas, tal vez demasiadas
tablas para el gusto de muchos y su propia expectativa.
Poco después comentó que pudo verse afectado por algo de
cansancio, aunque reconoció haber logrado buenas partidas, como las
efectuadas frente al ex campeón mundial ruso Vladimir Kramnik y el
estadounidense Gata Kamsky.
El mundial de rápidas estuvo entre sus momentos más felices, ya
que llegó sin etiqueta de favorito a la ciudad kazaja de Almaty y
-con ocho triunfos y siete tablas- asombró a la afición que
mencionaba a astros como el ucraniano Vassily Ivanchuk o el ruso
Alexander Morozevich.
En un solo día Leinier batió a varios consagrados de la súper
élite y trajo a la Isla un cetro mundial que hizo recordar el
absoluto ganado por José Raúl Capablanca en 1921.