Los miembros de la Comisión de la Defensa del Parlamento cubano,
evaluaron hoy las principales vulnerabilidades que suscitan,
condicionan o favorecen el impacto de los fenómenos meteorológicos
sobre el país.
Ante los diputados, reunidos en el Palacio de Convenciones de La
Habana, el Coronel José Ernesto Betancourt Lavastida, jefe del
Departamento de Gestión para la Reducción de Riesgo del Estado Mayor
Nacional de la Defensa Civil, hizo un recuento de lo ocurrido
durante la reciente temporada ciclónica, cuando la Isla fue azotada
por los huracanes Gustav, Ike y Paloma.
El oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias precisó que más
que una temporada fue un decenio con un incremento notable de la
actividad ciclónica, en el que el país fue afectado por 20 meteoros
tropicales, siete de ellos huracanes de gran intensidad.
A partir de esta situación, dijo, se estimaron las principales
huellas en los diferentes territorios y las características de cada
evento, ya que no todos se presentan de igual manera en cuanto al
ímpetu de la lluvia y los vientos.
Recordó que el principal daño se apreció en las viviendas, con
más de medio millón de ellas afectadas y casi 100 mil destruidas
totalmente.
También Betancourt reflexionó sobre las indicaciones del General
de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, sobre los principales lineamientos para resarcir los
daños a la mayor brevedad y reducir su magnitud al aplicarse, sobre
todo, las medidas de prevención.
Llamó la atención sobre el estudio de las cubiertas de los
inmuebles y de las instituciones estatales y sociales, y enfatizó en
que se trabaja por que se cumplan con los requerimientos técnicos a
la hora de ubicarlas.
Otro de los aspectos, significó, es un estudio de riesgo en todos
los asentamientos costeros y en previsión a largo plazo del impacto
del cambio climático.
La principal experiencia que se tuvo ante la magnitud de los
huracanes fue el redimensionar y evaluar de manera más objetiva la
experiencia sobre la cifra de evacuados, que este año fue
millonaria.
Aquí, señaló el especialista, radica una de las fortalezas del
sistema de Defensa Civil cubano, no obstante a que se prosigue
trabajando para delinear la cifra de albergues, la producción de
alimentos y el abasto de agua ante casos de desastres naturales, y
en la búsqueda de lugares más confortables.